De dragón a perro, y el perro al piso

La frase del momento.

No es que llegas abajo y luego te resta subir: “Bienaventurados los que están en el fondo del pozo porque de ahí en adelante sólo cabe ir mejorando”.  Sino que casualmente bajamos porque estamos muy arriba: “Bienaventurados los que alcancen la cima porque será cuesta abajo el resto del camino”. (J.M.Serrat)

Vuela bien alto que es posible que te borren de un plumazo. Dicen que a algunos animales mitológicos se les da por pavonearse.  Al dragón por ejemplo, con tanto fuego y alas para volar. Pero bueno, tiene sus elementos firmes para estar engreído, no existe más allá de las leyendas, hecha fuego, vuela y encima algunos en particular son multicolores o hablan con la voz de Sean Connery  -el olvidable dragón de la película “Corazón de Dragón” valga la redundancia.

Pero uno es un perro, o un humano casi perro. Y no da para andar haciendo vuelos sin parapentes, subir a la nube de la felicidad irreal absoluta para que luego el avión que viene con la Bin realidad Laden nos lleve por delante y terminemos en el suelo, sin paracaídas y con muchas heridas, y lo peor de todo es que vivos y con alguien que se agacha y nos dice: ahora a renacer como el Ave Fénix.

Pero en fin, para eso están los amigos, que dulcemente nos cobijan y cuando volvemos a querer remontar vuelo nos cagan a pedo no tan cariñosamente,  siempre con toda la razón del mundo.

Sadness by Pierre Poulin

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“Se trata justamente de eso, de que estas mutaciones combinen con tu vida”. Gabriela Liffschitz

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eduardogil.com

“Con la enfermedad, yo no encontré una imagen anterior que se destruyó sino quinientas que destruí mil veces. Fui hippie, fui posmo, fui joven siendo vieja, fui vieja siendo joven, me moví desde el tailleur hasta las calzas negras de lycra. Sin teta fue otra imagen, sin pelo es otra imagen. Y aclaro que yo no me quiero proponer como la persona que tiene todas las respuestas, sólo que ésta es una respuesta para mí”.

Creo que todas las mujeres -bueno, casi todas o una gran mayoría- en algún rincón sombreado de sus ocultos pensamientos, han querido destacarse. El imaginario femenino vuela desde amores ocultos, desgarrados, imposibles; la superación de barreras de todo tipo -sociales, económicas, enfermedades-, la asistencia -soy la mamá protectora que te cobija-, y la incongruencia de querer ser protegido, asistido, débil en contraposición a hacerse cargo, tomar lo propio, emitir nuestros pensamientos y hacerlos valer.

Gabriela ante todo es mujer. Como tal, ha sido aguerrida, pionera, se ha desnudado en cuerpo y alma para mostrarnos sus heridas de guerra. Estas imágenes, son de las que van acompañada de alguna frase del tipo: “Personas sensibles abstenerse”.

Sensibles a qué? A la muerte, al deterioro, a la enfermedad, al cáncer, y lo debo decir: a la valentía del otro, que en este caso arremete como un muro con movimientos propios y nos lleva por delante. Es eso lo que sentí cuando vi las imágenes de Gabriela, tan femenina, con su ausencia, con una amputación que desaparece ante el espectador boquiabierto.

Esta obra, que nos llega en imágenes y con algunos fragmentos de su pensamiento, es una oda al cuerpo femenino, a la supervivencia del alma por sobre todas las cosas, es dolorosa y liberadora al mismo tiempo.

Gracias Gabriela por tu testimonio. Me rindo ante tu valentía -mi cobardía de acentúa ante tu vida-, me rindo ante tu imagen, bella, valiente…

Gracias mi querida amiga Laura por compartir este material conmigo. Este es otro testimonio que nos confirma que en esta vida podemos solo pasar, o dejar huella.

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