Nos pasan cosas

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© Mira Nedyalkova

Nos pasan cosas. Cosas grosas. Nos enredamos, nos embaucamos, nos escondemos, nos replegamos. Salimos desde debajo de la frazada y con la nariz un poco congestionada intentamos respirar del ambiente circundante. Olor a jengibre, a canela, a eucaliptus, olor a invierno. Olor al guisito que otrora servía en una mesa de cuatro. Olor a familia. Olor a ausencias. El horno hace tiempo que no se enciende y las luces del porche ya se han quemado.

Tu dedo sobre mi ombligo. Mi dedo enredado en tu rulo. Cuerpos alejados en un mismo territorio. El territorio que se expande. Nosotros que nos contraemos.

Nos pasan cosas. Me mirás con esos ojos saturados de emociones, y ninguna sale a volar ni siquiera por sobre la superficie de la mesa. La mesa donde yace una copa con vino rosé blend. Blends de té que tomaré por la noche para bajar todas las cosas que nos pasan. No alcanzan a tomar vuelo los sentimientos que perecen debajo de  los pensamientos que se lanzan urgentes por la pista de aterrizaje de los miedos.

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