cha cha chá

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ya no me interesa el futuro
como me interesaba antes
de esa manera
loca y desquiciada
como si fuese una línea blanca
a punto de ser aspirada
digo
la línea tenue del horizonte
cuando lame el borde del mar
y acaricia el borde del cielo
todo al borde del armagedón
apocalipsis y fin de los días
ya no me interesa el futuro
como ese lugar que hay que develar
destapar
descubrir
ventilar
adivinar
rasquetear
y que luego de haber pagado
por todo eso
el muy puto te desvela
como un porvenir
del que ya no se puede huir
ni moldear como una plastilina
color roja o verde
ya no me interesa el futuro
como algo predestinado
al que hay que pagar por verlo
o intentar adivinarlo
ni siquiera estoy interesada
en tirar estrellas fugaces
desde mi casa hacia la luna
ni echar a volar avioncitos de papel
o caminar boca abajo sobre una nube
ni caer desde mi cama
hacia el cielorraso blanco
si después de todo
el futuro
cuando no se lo está mirando
viene y te pellizca el culo
y cuando te das la vuelta
dolorido y asombrado
sólo escuchás su carcajada
mientras se va bailando
cha cha cha
o lambada
patricia lohin

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Pronóstico incierto

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© Rivalcir Baluta

“¿Quieren un pronóstico del tiempo? Le preguntan al Phil equivocado. Yo les daré un pronóstico. Va a hacer frío. Va a estar gris. Y les durará el resto de sus vidas.” Bill Murray en “El día de la marmota.”

 

Querés un pronóstico del tiempo.

Me río automáticamente de tu pedido.

¿Desde cuándo te importa el tiempo?

¿O lo que vas a llevar, o a dónde vas a ir conmigo?

Y si te importaba nunca te escuché.

Llevá un poquito de todo: ropa de abrigo, ropa liviana.

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Puntos suspensivos…

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© Małgorzata Wakuluk

Puntos suspensivos…

Uno, dos, varios.

Ríen las coincidencias

Y dejan a los puntos incrédulos

Y desordenados.

Sosteniendo la continuidad

De la oración aún no acabada.

Puntos suspendidos

Inconclusos ,  itinerantes,

Que caen sobre el mapa

Y marcan infinitos recorridos

Por mar, cielo y tierra;

Y que al llegar

Caen indefectiblemente

En tu mirada.

La oración que sigue

Apenas si se va adivinando

Sobre el cielo;

Como se adivinan las estrellas

Sobre las nueve de la noche

En el verano.

Patricia Lohin

Una llave

Parisian Keys I Marc Olivier

Una llave

Cajones. Puertas cerradas. Baúles. Cartas secretas.

Besos olvidados. Pañuelos bordados. Puntadas de luz en la obscuridad.

Caligrafía tierna. Estampillas amarillentas.

Largos pasillos detrás de la llave que abre la puerta.

Crujidos. Tierra. Moho.

Silencios. Arrebatos escondidos.

Un jardín encantado en el sótano.

Carpetitas tejidas a crochet.

Una biblioteca naciendo de la pared.

Instantáneas. Una biblia gastada.

Botones olvidados. Postales del verano.

La torre Eiffel durmiendo sobre un lienzo.

Herramientas oxidadas. Hojas secas de una parra.

El menú de un bar.

Notas de amor en brillantina.

Afuera o adentro.

Herrumbre u olor a hierbas.

El pasado y el presente enmarañados.

Una llave. El futuro.

Yo

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Recuerdos del futuro

Yin Yang Asha Menghrajani

 

“Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida”.

Eso es lo que dijo Woody Allen o lo que le adjudicaron que dijo en algún momento de su vida. No está mal, a todos nos interesa el futuro. Futuro puede ser a las nueve de la noche plantearse qué va a ocurrir a las diez o de qué manera cósmica nos va a entrar el sueño a las doce, o futuro puede ser dentro de diez años, o en abril cuando les toque el pequeño stellium a los taurinos según Horangel.

Futuro en algunos puede ser esperar un rayo o algo que cambie sus vidas drásticamente. En otros futuro es esperar, en otros es tratar de cambiar, en otros es tratar de adivinar. Siempre pensé que la mejor manera de armarse de un futuro es ponerse en acción, pero mientras nos ponemos en acción por qué no consultar a ver qué onda?

Así es como luego de renegar conmigo misma y mis preconceptos fui a una nueva – para mí- tarotista. La calle decía mil y pico, calle de tierra, casa humilde. Rosita me dijo que había llegado temprano. Llegué temprano a mi futuro? Oh  My God!

Mientras mi cuadro sub realista se disfrazaba leyendo una revista Gente del  año 2008, cuando aquella chica de tapa parecía inteligente y tenía la mitad de tetas y escándalos que ahora, quise entrar a pensar algo congruente, y ahí fue cuando me hicieron pasar.

Mi futuro estaba hermosamente reflejado en un vaso de agua. Desde cuándo un vaso de agua de la calle tiene tanta información sobre mi?  Seguramente la planta potabilizadora no estaría funcionando como la gente. No crucé ni las piernas ni los brazos, eso lo tenía sumamente incorporado de visitas anteriores –hay que estar abierto no solamente de mente sino de brazos y piernas- y me dediqué a escuchar cómo entre el vaso de agua, el tarot de Marsella y el tarot de Osho se dibujaba mi porvenir.

 

Solstice Asha Menghrajani

 

Poco amor inmediato, muchos cambios, algunos viajes, dos hijos, mudanza, herencia, firma de papeles. Me pregunté si se habían puesto de acuerdo todas las tarotistas del planeta para decirme lo mismo o si sólo era coincidencia, sobre todo lo de la parte de esperar el hombre de afuera, que está ahora viajando, ocupado o prestando atención a su propia vida como para intentar encontrarme en la otra punta del planeta.

Luego de desembolsar sesenta preciosos pesos y de corroborar que Rosita tenía la agenda más cargada que yo, me marché de la misma manera que había entrado y preguntándome por qué cazo terminé perdiendo una hora de mi vida en cuestiones del azar.

 

Recuerdos del futuro Asha Menghrajani

“EL futuro es espacio,

espacio color de tierra,

color de nube,

color de agua, de aire,

espacio negro para muchos sueños,

espacio blanco para toda la nieve,

para toda la música.

Atrás quedó el amor desesperado

que no tenía sitio para un beso,

hay lugar para todos en el bosque,

en la calle, en la casa,

hay sitio subterráneo y submarino,

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