Absurdas rendiciones

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Leo las frases ajenas de amor y desamor. Creo que las segundas ganan en adherentes y adeptos. Hay más gente viviendo el pesar de un desamor que moscas y mosquitos en una laguna durante el verano.

Las frases hablan de destiempos, de desencuentros, desengaños, y cualquier otra palabra que comience con des.

“¿Por qué no nos conocimos antes?” “ ¿Por qué no nos conocimos después?” “Ojalá nuestros caminos hubieran terminado juntos.”

El desamor se alimenta con el tiempo que juega en contra, uno de los dos que no juega, o la cobardía de no jugársela. No hay palabra que rime más con amor que juego, sino pregúntenle a Sabina.

Algunas otras palabras las he olvidado, tal vez porque araño las paredes con tal de  no sentir ese vacío expectante del desamor que carcome hasta las células. Prefiero la nada misma al desamor o irme a otro planeta inexistente aún, convertirme en  El Principito y preocuparme sólo de contemplar a la rosa. O por qué no quedar suspendida entre Marte y Júpiter, con un hermoso traje de astronauta y chupando una sonda para alimentarme. O simplemente sentarme al sol, al fondo del patio, meciendo mi alma, acunando los sueños y recomponiendo soledades; mientras tejo una manta infinita como Penélope. Excusas miles para esperarte.

Llevamos tantos siglos de frases y poemarios dedicados al tema que pareciera que no queda más nada por decirse. ¿O cada amor trae la impronta de nuevas palabras con nuevos significados?

Todo lo que quería decirte ya lo ha escrito otro, ya lo ha cantado alguno, ya han rasgado las cuerdas de aquella guitarra con nuestra melodía. Incluso tu piel de lejos se ve surcada por millones de caricias en las que otros han puesto sus esperanzas. ¿Cabrán las mías?  ¿Qué habría de novedoso en mis caricias? Yo tan lejos y con nada que decir.

Ni siquiera la frase “ojalá te hubiera conocido antes” cuadra.

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Fuera de contexto V

10440896_381964301970794_6877489162694078214_nArt by Katie Swatland

 

No hay mejor lugar para escribir que la inmensidad de una hoja en blanco, sin horizontes ni renglones, manteniendo las palabras encapsuladas en márgenes irreales, absolutos, indefinidos.

 

Treinta millones de sesiones de terapia y aún no me había quedado claro el tema, hasta que lo leí en las palabras de la calle.

 

Futuro puede ser esperar un rayo o algo que cambie tu vida drásticamente. O intentar adivinar qué sucederá, mientras el tiempo sigue cursando. Yo siempre pensé que la mejor manera de armarse de un futuro es ponerse en acción.

 

Y el cuerpo? Qué pasa cuando el cuerpo nos indica que no estamos en el lugar apropiado?

 

Si solo esperamos, podemos quedarnos indefinidamente con los pies en la arena, deseando ser tocados por el agua.

 

He de revisar mis cajones de certezas equivocadas, y así tal vez, deje que sensaciones anónimas que nacen y mueren sin pena ni nombre, caigan como caigan.

 

Hay muchas fronteras separando mi alma de otras. Son mías o ya estaban de antes?

 

 

Me sobresaltó un murmullo alado, etéreo y familiar que vino a mi encuentro y me susurró que buscara mi norte en la brújula de los sueños dormidos.

 

Hay varias cosas que nos pueden salvar de la locura, pero todas requieren de esfuerzo.

 

Lo fácil es sólo un espejismo que nos distrae sólo  por un tiempo.

 

Cruelmente trato de aprender que todo lo que se controla vuelve a supurar. Es como pintar una pared llena de humedad. El primer día parecerá casi perfecta, luego transpirará sudor,  hará hoyuelos y sarpullidos en la pared.  Esa es mi alma, una pared con humedad y llena de granos de agua.

Fuera de contexto IV

1609762_10152803338052888_3151617932689477793_nArtist: Pier Toffoletti

De modo que para mi simple punto de vista demoledor, la vida era como una bola y yo siempre estaba circulando, nunca llegando.

Hay distintas formas de irse. Así como hay distintas formas de morir o matar.

Hay momentos de la vida en los que uno simplemente deja ir todo, como si todo fuera el agua del río que desemboca invariablemente en el mar.

Estaba viva, pero no lo suficiente. Imaginaba la existencia del disfrute como quien imagina trepar el Everest descalzo.

En el fondo de mi alma yo podía aseverar que luego de un episodio sumamente bueno venía uno sumamente malo.

Cuanto más multifunción es una mujer, más rápido capta la atención de un hombre, y más pronto se desvanece el erotismo.

Hay que tener coraje y aceptación para hacer una retrospectiva. Es eso o la censura.

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Fuera de contexto III

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LIDIA WYLANGOWSKA

A veces creo que el paraíso está en los sueños. Si muriera querría ir definitivamente a ese punto negro que queda en sus ojos.

Digamos la verdad: muchas veces deseamos cosas para las cuales no estamos preparados.

Desde el momento en el que pides un deseo hasta que éste se empieza a vislumbrar, pasa un tiempo durante el cual el deseo se nutre, se asienta y madura. Luego se materializa o desaparece.

Si yo fuera adicta sería adicta al ciber espacio. Lo soy?

La gente alrededor mío se mueve constantemente. Soy yo la que está quieta?

Qué carajo quiero hacer de mi vida? O ya es tarde para esta respuesta?

Me perdería en la ruta, bajaría el vidrio y dejaría que los rulos se vuelvan lacios con el viento.

No es acaso la felicidad, en parte desear y luego imprimir, teclear, estampar nuestros sueños en algún papel para dejarlo por ahí guardado?

Creo que hay personas que le tienen tanto miedo a los sueños que así como temen decirlos en voz alta, menos aún se atreven a escribirlos.

Nadie en su sano juicio debe toquetear el diario de los demás. Sería como querer abrir la cabeza de una persona con un hacha.

*Fuera de contexto es una recopilación de frases que voy encontrando en mis relatos diarios.

Fuera de contexto II

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Lu JianJun

Es muy loco, pero no necesitar te hace estúpidamente libre.

Si a los 30 se trataba de tener, a los 44 de despojar.

Hay episodios que querría borrar de mi vida . . .

La rutina es una cuchilla que te da de frente, ni siquiera por la espalda.

Debo seguir aquí en la trinchera, sembrando.

Mi cabeza cada tanto dice que yo tendría que hacer otra cosa, pero parece que no surte efecto lo que ésta diga, lo cual es fenomenal.

Movies: El perro muere y yo lloro.

A veces pienso que sentirse feliz es como sentirse enamorado. Uno no tiene pleno control sobre eso, pero al fin y al cabo cae rendido a los pies del sentimiento.

Estoy tomando mis propias decisiones y eso es alucinante. Quiero ponerlo en mayúsculas: ALUCINANTE.

Me pregunto si la vida tendrá otra vuelta para nosotros.

*Fuera de contexto es una recopilación de frases que voy encontrando en mis relatos diarios.

Fuera de contexto I

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Richard Macneil

El amor nos vuelve vulnerables, pero qué podemos hacer. Vacunarnos?

Es que no podemos poner nuestras expectativas en el otro. Eso de culpar al destino, culpar a los padres, culpar al tiempo.

Pienso que es mucho lo que está bien, sino no podría estar sintiéndome feliz sin tomar alguna sustancia prohibida.

Estará sobrevaluado el perdón? O no habrá ya más dólares para conseguir perdones? Cepo cambiario de perdones.

Qué pasaría si yo llegase a la conclusión de que soy una incomprendida? O es eso o yo “incomprendo” al resto del mundo.

Acaso no es de tristes ser dominado?

Debería estar prohibido defenestrar relatos.

Cada vez estoy más convencida de que soy perro: sólo necesito un poco de amor y comida, darme mis paseítos, tirarme un ratito al sol sin que nadie me moleste, levantar el hocico y sentir el perfume del aire, ser acariciada, irme, pero volver a casa.

Somos eternos postergadores de nuestras satisfacciones, escondiéndonos a diario detrás de obligaciones y culpas.

Se acerca el día de la madre y yo con un solo hijo. Es como tener un solo ojo o una sola pierna.

*Fuera de contexto es una recopilación de frases que voy encontrando en mis relatos diarios. Espero guste.

Cobardía, para empezar.

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CHRISTIAN JEQUEL

Dijo Proust que “A partir de cierta edad hacemos como que no nos importan las cosas que más deseamos.”

Al encontrarme con la frase sentí exactamente una piña en la boca del estómago. Esas piñas que te pegan con el puño cerrado, contundente y demoledora, que te dejan sin aire y sin poder de reacción, doblado en dos, con el corazón más cerca de las rodillas que del cielo.

Pensé que lo tenía controlado, lo del deseo quiero decir.

¿Por qué no habría de estarlo si tengo una vida ordinaria y satisfactoria, sintiendo a menudo que soy más afortunada que otros que tienen frío, sed o soledad?

El deseo interrumpido por la rutina es como un grano insistente y doloroso que se empeña en salir siempre en el mismo lugar y tiene pus. Lo reventamos, esperamos que seque, lo olvidamos y surge de entre las cenizas como el ave Fénix, recordándonos lo que apaciblemente intentamos olvidar.

A partir de cierta edad culminan las revoluciones y se hace lo que puede.  Aferrarse a un deseo puede ser mortal para un alma que no acepta más derrotas ni desilusiones. Bueno, así es como lo pintan algunos que piensan que la tercera edad más que cima,  augura un sostenido descenso.

Si bien algunos sueños los tengo aletargados, en stand by, congelados, frezados, anotados en la lista amarilla que guardo al fondo en la caja con las notas de amor de la adolescencia, escondidos tras el brillo de mis pupilas, vivitos y coleando en mis sueños recurrentes; convivo con ellos como se convive con un pariente que sólo insiste hablar de los buenos tiempos pasados.

Mis sueños más escondidos están en este momento haciendo un nudo en mi garganta e impidiendo que el oxígeno llegue adecuadamente a donde debería de. Era cierto, estaban allí. Dos por tres, los cables se tocan y hacen una breve chispa, parece que el motorcito va a arrancar nuevamente, pero no. O sí.

Luego de tantas frases inconclusas, de listas, de proyectos, de poemas y cartas por escribir, reconozco mi cobardía.

 

“Cobardía para empezar

A escribir en tus ojos

Lo que piensan los míos.

Bajo la mirada

Sonrío apenas y sigo.

El frío y el silencio caen,

El amor se esconde

A la vuelta de la esquina.

Mañana, el amanecer

Lo convertirá en escarcha.”

Patricia Lohin