Fe de vida

69716623_10217030480127681_4372718337340211200_n

En England tienen un ministerio dedicado a la soledad.
No Sole Pastorutti. Sino la soledad posta.
Aparentemente estar solo mata más que fumarse quince puchos al día.
Como si algo pudiera matar más fuerte.
Me planteo empezar a fumar a ver quién viene primero a matarme.
Que empiecen una carrera y vayan tomando velocidad.
Que acá estoy.
En un edificio de departamentos, una mujer mayor que vive sola
tiene una consigna:
Le deja a su vecina Julieta un papel avisando que está bien.
De pronto recuerdo eso que tienen que hacer los abuelos:
les piden un certificado de supervivencia o fe de vida.
Ellos. Que sobrevivieron a todo.
Como si nosotros no pudiéramos morir ahora mismo.
El caso es que si Julieta no encuentra el papel
sabe que algo le ha pasado a su vecina.
Sabe que la han venido a buscar, posiblemente la soledad.
Aún no sabemos qué ropajes viste.

Patricia Lohin
Imagen e historia de Julieta y su vecina que usé para este texto: @lucretaravilse en Twitter
#escritos #blog #poesía #amor #patricialohin #escritores #literatura #libros #escritor #frases #escribir #escritos #poemas #frasesdeamor #autor #amor #letras #textos #sentimientos #versos #reflexiones #leeresvivir #vida #poesía #amoleer #love #escritoresdeinstagram #novela

Anuncios

T̶o̶d̶o̶

tumblr_nx3q7a5wcm1ta4sv7o1_540

De soltar ya me cansé.
De ordenar y tirar también.
Antes entraba en los placares y cajones sin pasaporte ni pasaje, frenéticamente los invadía en jornadas de 24 horas cocainomanas para ordenar milimétricamente y desprenderme de lo obsoleto. Estaba tan crazy que tiré mis primeros escritos, cartas de amor, rosas desecadas, y muchas hojas mecanografiadas. Todo con afán de que entraran cosas nuevas.
Temía que mi futuro fueran domingos mirando fotos viejas y cartas de amor no correspondido.
Hace un par de días puse cepo a las intromisiones: nada de ropa prestada o usada, porque qué sé yo lo que hicieron los otros mientras las vestían.
Luego llamé al libre albedrío: que duerman los calzones con una media extraviada en el mismo cajón. Que si esos interiores reflejaran mi cabeza no la quiero absolutamente ordenada. Hasta donde yo sé en el orden inmaculado no se cría nada tan intenso, ni tan tibio, ni tan interesante, ni tan original, ni tan rico, ni tan parecido a vos.
De decir que no quiero nada ya me cansé.
Yo quiero todo.
Fundamentalmente a vos. Suena del tipo colonizador y propietario. Retiro lo dicho. Ya buscaré otra palabra para poner en mi boca que no suene a contrato social.
Mi todo es tan simple como un sándwich de mortadela con una latita de cerveza una tarde de primavera. No quiero que me regales nada. O sí, eso que me venís regalando hasta ahora. Quiero empezar a guardar esos regalos junto a fotos en blanco y negro, frases sin terminar, proyectos inacabados y sueños concretados.
Y si llegado el día se amontona mucho entre tu todo y el mío, y comenzara a molestar, o a manifestarse como una enfermedad del tipo acumuladores compulsivos, si tapara la entrada del sol y no nos permitiera entrar en la cama para hacer del amor un juego secuencial; entonces volveré a soltar, con ganas y sin tristeza abriendo las ventanas.
Luego me sacaré tu remera para volver a la cama.
Patricia Lohin
Foto Michalina Woźniak
#escritos #blog #poesía #amor #patricialohin #escritores #literatura #libros #escritor #frases #escribir #escritos #poemas #frasesdeamor #autor #amor #letras #textos #sentimientos #versos #reflexiones #leeresvivir #vida #poesía #amoleer #love #escritoresdeinstagram #novela

𝑩𝒆𝒍𝒍𝒆𝒛𝒐𝒓

69270713_10216950220001228_7817899192453431296_n
Llueve exponencialmente, verticalmente, copiosamente.
Desde adentro puedo asegurar que de salir mi cuerpo al mundo exterior, éste sería perforado literalmente por miles de gotas pesadas. O no, tal vez mi vestido rojo se pegue a mi contorno, el pelo a la cara, y luego entre en la casa y me desvistas, así sin secarme, dejando que el agua moje el piso de tu cocina.
Ya no estamos para salir a correr bajo la lluvia, pero cómo me gustaría.
Me pregunto para qué estamos. Qué color de cinta queda en el carretel, si existen oportunidades, si hay recovecos para descubrir, o tan solo hay que aceptar esta historia transformada en un muy buen capítulo aislado de una serie berreta.
Tenemos una cena casi religiosa, la comida la preparo metódicamente bajo tus precisas instrucciones. Disfruto. Me gusta jugar. Mientras algo se dora en el horno me siento a mirarte. Tu cara es un mapa, un pergamino, un edificio de esos que declaran histórico e inviolable. Sos hermoso y no te das cuenta. O yo te veo así, y menos te das cuenta.
La belleza pasa a ser subjetiva y etérea, la belleza está en extinción y yo veo la última especie sentada frente a mí en una cocina, como si no hubiera más, y Greenpeace ya hubiese gastado todos los recursos disponibles.
La belleza nace en el ojo del que mira.
Mi corazón te está mirando.
Patricia Lohin
Foto Adriana Lestido
#escritos #blog #poesía #amor #patricialohin #escritores #literatura #libros#escritor #frases #escribir #escritos #poemas #frasesdeamor #autor #amor #letras #textos #sentimientos #versos #reflexiones #leeresvivir #vida #poesía #amoleer #love #escritoresdeinstagram #novela

De diván

69652296_10216957247736917_4599757919288819712_n

El sol se levanta antes de tiempo. Antes que hace unos días. La vida se anticipa y no se si estoy lista. Salgo a la calle con los ojos hinchados, en los bordes se hunden las pestañas que no alcanzan a curvarse. Suena Cerati. A las ocho y cinco llego a la puerta. He tratado por todos los medios de no ser puntual. Dejo pasar esos cinco minutos sacando fotos a la fachada de la biblioteca y centro cultural que está a la vuelta. Toco timbre, se abre la puerta, me extienden la mano, y paso derecho a sentarme en un sillón mullido verde de pana. Él se sienta de piernas cruzadas. Dice algo como “Lo que quieras Patricia.”
Ya sé el procedimiento. Lo primero que se me ocurra. Lo primero que llegue a mi mente. El tema musical que surja en la random de la playlist.
Le hablo de vos por primera vez. El terapeuta levanta la ceja, sin comprender en qué bolsillo te tenía guardado. Le dije eras mi musa, mi central hidroeléctrica. Y también el encendido de mi deseo, mi talón de Aquiles, el vendaval que abre la ventana de prepo y tira lo poco que quedó de migas del desayuno sobre la mesa, la fuerza contenida que es capaz de construir y destruir todo en el mismo momento.
Le conté que tu pecho era algo así como una almohada inteligente donde mi cabeza cabía a la perfección pero que no la estaba usando, y que tus dedos hacían cosas indescriptibles con esas masas parecidas a la plastilina, que con vos había escrito un par de libros a editarse, y que eras como uno de esos lugares en el mapa que se desean tanto que siempre se van corriendo, como el horizonte.
Luego le dije que no me habías elegido, que estabas con otra mujer, y ahí la cagamos, otra vez con el tema de la infancia y la mar en coche.
Patricia Lohin
Foto The Sopranos Serie
#escritos #blog #poesía #amor #patricialohin #escritores #literatura #libros#escritor #frases #escribir #escritos #poemas #frasesdeamor #autor #amor #letras #textos #sentimientos #versos #reflexiones #leeresvivir #vida #poesía #amoleer #love #escritoresdeinstagram #novela

Cuadrilátero

69241031_10216960849706964_1092845748338294784_n

La ciudad es un cuadrilátero, y a su vez el cuadrilátero es un laberinto. Dentro del laberinto, bombas subterráneas esperan pacientemente ser aplastadas por la marca de una zapatilla de lona. Inteligentemente elegimos las vías que nos llevan a otra parte, lejos del riesgo anticipado de que estalle todo. Cada tanto coincidimos en alguna esquina, como esos autitos chocadores que se encuentran y salen rebotados hacia atrás. Somos dos esferas contenidas en sus propias circunferencias. El deseo está contenido, la clave está en retroceder cada vez que estamos a punto de chocar.
El asunto es que ya no quiero retroceder más.
Ahora me pregunto si encontrarás la salida o vendrás a mi encuentro.
Patricia Lohin
Foto Eirini Lachana

De diván

69472315_10216985625886353_8601977001693151232_n.jpg

Me siento en el sillóncito diez minutos después del horario de mi cita. Resulta que no era color verde sino que es de un gris apagado. Voy a mi terapia sin anteojos, y la imagen de mi psicoanalista se ve desdibujada. A lo lejos tiene la fisonomía de mi padre. Veinte años que nos conocemos y nunca le comenté eso. Será la explicación racional a por qué nunca hablé de sexo.
Le cuento cómo te conocí. De una manera prepotente y por cansancio. Digamos también que por hartazgo y porque no tenía mucho más que hacer. Siempre salí corriendo de tu lado. Después me acostumbré a la mediocridad, la confundí con originalidad y te regalé una vez cada tanto un poco de mi magia.
Eras un pelotudo con todas las letras. Èl fue más benevolente y te llamó Narciso.
Tratamos de localizar los diez minutos de magia que describe Dolina en cualquier inicio de una relación. El inconsciente enamorándose sin razón ni raciocinio.
Si una relación puede describirse en base a esos primeros diez minutos, ahora entiendo todo. Fuiste una hermosa creación de mi imaginación.
Esto de crear y escribir a veces es una cagada, otras una salvación. Digo, por la velocidad en la que el papel se moja y las palabras mueren.
Patricia Lohin
Foto In Treatment versión italiana con Sergio Castellitto

Infancias

69319969_10216978356464622_7611369668481122304_n

 

A los doce el amor era mirar a Fernando de reojo.
Alguna vez compartimos uno de esos pupitres de madera todos integrados con un orificio para poner un tintero. A los doce el amor era un sentimiento larga duración y un asunto serio. Yo me enamoré en sexto grado, y seguí con ese encaprichamiento hasta segundo o tercer año de la secundaria. La duración del enamoramiento unilateral era motivo de charla en los recreos. Al igual que las protagonistas de las historias que yo leía, a mayor duración de algo, mejor calidad. Y yo estaba ganando: era la única de mis compañeras que llevaba tanto tiempo gustándome el mismo chico.
El pobre Fernando se enteró a fines de la primaria de mi berretín existencial platónico. La había cagado, me podría haber quedado con un potencial amigo, pero un papel con su nombre escrito por mí al lado de un “me gusta” hizo que me anulara del listado de seres vivientes dignos de un saludo. Los siguientes años me conformé pasando por la esquina de su casa. Luego el tiempo hizo lo suyo: yo me fui del pueblo un par de veces y nunca más volvimos a compartir un aula.
Patricia Lohin
Foto Alicja Brodowicz