De diván

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Me siento en el sillóncito diez minutos después del horario de mi cita. Resulta que no era color verde sino que es de un gris apagado. Voy a mi terapia sin anteojos, y la imagen de mi psicoanalista se ve desdibujada. A lo lejos tiene la fisonomía de mi padre. Veinte años que nos conocemos y nunca le comenté eso. Será la explicación racional a por qué nunca hablé de sexo.
Le cuento cómo te conocí. De una manera prepotente y por cansancio. Digamos también que por hartazgo y porque no tenía mucho más que hacer. Siempre salí corriendo de tu lado. Después me acostumbré a la mediocridad, la confundí con originalidad y te regalé una vez cada tanto un poco de mi magia.
Eras un pelotudo con todas las letras. Èl fue más benevolente y te llamó Narciso.
Tratamos de localizar los diez minutos de magia que describe Dolina en cualquier inicio de una relación. El inconsciente enamorándose sin razón ni raciocinio.
Si una relación puede describirse en base a esos primeros diez minutos, ahora entiendo todo. Fuiste una hermosa creación de mi imaginación.
Esto de crear y escribir a veces es una cagada, otras una salvación. Digo, por la velocidad en la que el papel se moja y las palabras mueren.
Patricia Lohin
Foto In Treatment versión italiana con Sergio Castellitto

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