Infancias: Nudo o moño

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Tengo seis años. Creo que esa es la edad que se tiene en primer grado.
No recuerdo a mi maestra de primero. Apenas si recuerdo que ese es el último año de primaria que haré en esa escuela. Para el siguiente año me cambian de establecimiento.
Mi madre me lleva a la escuela. Tengo zapatillas con cordones.
En algún momento del día se me desatan y el recreo me encuentra llorando desconsoladamente. 
Siempre estoy llorando. Durante algunos años me llaman la viejita llorona, y más adelante, la chanchita llorona. Si buscaba aliados en la escuela, estaba perdida.
Viene la maestra que me parece amorosa y me hace moños mientras intenta decirme que todo estará bien. No le creo.
Esas orejas agraciadas que quedan bailoteando de un lado para otro de mi calzado no es como se atan las zapatillas. Lloro más. Digo que así no es.
Los cordones no están en el mismo estado en el que los ha dejado mi madre hace unas horas. Al estar ambas zapatillas con los cordones desatados no me queda muestra de cómo es la forma correcta de atarlos. 

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