La puerta roja

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© Michael Staridge

“Cuando emprendas tu viaje a Itaca pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias.” C. P. Cavafis. Antología poética.

Recortes de dos diarios: el de un viajero y el de una espectadora.

M- Camino por las calles de uno de los tantos lugares que recorreré en Europa. Me pidieron que fotografíe una puerta roja. Fue apenas hace unas horas. De pronto la puerta aparece, saco la foto y la envío.

P-Veo que Matteo ya llegó a destino. A los pocos minutos recibo fotos y le encargo una de una puerta roja. Me llega la foto de la puerta roja esa misma mañana. Estoy de suertes.

M-Encuentro un jardín privado. Quiero conocerlo. Abro la puerta y veo una bomba de agua en el medio del jardín. Miro a través de mis ojos y a través del lente de la cámara. Mis emociones están a flor de piel, nada de modo avión estos treinta días. Estoy vivo y despierto.

P-Recibo fotos de un jardín privado. Inmediatamente recuerdo el jardín privado de la película Notting Hill. Me encanta todo lo que puede habitar y vivir allí dentro. El mundo está detrás de una puerta. De pronto cobra sentido esa frase que dice que si vas a abrir una puerta mejor que la atravieses.

M-Sigo encontrando puertas rojas. El tema de la puerta no es encontrarla sino animarse o no a abrirla y a traspasarla. Tal vez la puerta sea la que llegue y se abra en el momento oportuno. Hablando de puertas que se mueven veo un auto rojo y saco la foto. La envío y le pongo “Una puerta que te puede llevar!.” Recibo un no por respuesta, “no es esa la clase de puerta”. “Decí que sí en todos los idiomas!!! Oui, Yes…” La noche me encuentra preguntándome cómo llegaré a viejo. ¿Llegaré? Tal vez insomnio es hacerse demasiadas preguntas.

P-Encuentro el poema de Itaca. ¿Podré tener ese viaje anclada aquí donde estoy desde hace años? ¿Será eso posible?
A veces pienso que escribir es mi única manera de viajar.

Patricia Lohin

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