Principio de correspondencia

 

gail-albert-halaban-paris-03.nocrop.w1800.h1330-high
Gail Albert Halaban

 

Acabo de leer que los almendros florecen para estas fechas: julio y agosto, cuando las condiciones del clima son sumamente adversas: frío, heladas, lluvia.

En esta mañana lluviosa y teñida por la melancolía de las ausencias cotidianas, de pronto la frase me parece de lo más esperanzadora.

Me imagino como ese almendro solitario, en algún terreno semi despoblado, almendro erguido, brotando, con la salvia agolpándose furiosa dentro de las ramas, escupiendo flores en forma de campanitas, en todas las gamas que van del blanco al rosado. Tanta pasión controlada, tanto anhelo escondido.

No todo está perdido. Algo florece en la adversidad, se puede esperar el milagro que derrita el hielo, la mirada que sea comprendida, aceptada; la mano tendida que encuentre nido en otra mano. Se puede esperar que el amor sea amor y no otra cosa.

Seguir leyendo