“La memoria es lo que resiste al tiempo”.

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Roland Okoń Photography

Mi querido compañero epistolar:

El tema central por estos días es el frío. Alguien me dijo hace poco que hablar sobre el clima rompe el hielo, y que hablar del clima en un ascensor es muy raro; aunque sospecho que también lo hacen. Me imagino a Dora del 4ºC hablando con Luciano de mantenimiento sobre el frío y sus vericuetos.

Estamos a cuatro días de romper un nuevo récord. En alguna charla intrascendente de principio de año leí que posiblemente vinieras para el 9 de julio. O yo tenía que ir a algún lado a mitad de camino. ¡Qué buenos somos para romper promesas, proyectos y planes! Deberíamos tener un diez felicitado en el boletín. Lejos de parecerme una catástrofe, y de sumarme a esas frases de rotisería del tipo: “si no pasa por algo es”, he aprendido a tomarme las cosas con calma, sin drama, sin apuro, sin insistencia, sin culpar al destino.

¿O será que ya no hay retorno?  Es posible, pero no me estaría sirviendo para mis escritos afirmarlo. Digamos algo que se parezca a la verdad: somos aquel libro abandonado en el fondo de la biblioteca, que ya no huele como antes y cuya hoja 33 aún tiene una frase subrayada: “Porque la memoria es lo que resiste al tiempo y a sus poderes de destrucción”.(1)

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