Mejor el amor en tiempos de plenitud

27331670_1567482803337456_2226957501859812115_n
© Yasir Bakili

Volvemos.

Después de una vida,

Con el cauce del río encima de los hombros.

De yapa traemos también

Espuma, caracoles y mar,

Breves trotes silenciosos atrapando atardeceres

Y noches eternas plagadas de sueños sincronizados.

Y al fin llegamos a la vuelta de la esquina,

Donde el caballito de colores

Sube y baja en el carrusel

Y nosotros riendo como niños

Buscamos la sortija

Que nos deparará el próximo viaje.

La mirada hipnótica del tiempo

Clava las agujas del reloj

En el preciso instante en el que nos miramos.

Sabe tu boca a jugo de uva,

Dulce e intenso.

Encuentro mi hogar en tu boca

Y mis oídos tiemblan al escuchar

El susurro de tu voz familiar.

No sé si nos fuimos.

Sé que estamos.

Me acusás de taxativa,

Seguir leyendo

Pendiente

27073127_1565458676873202_3882980242109457671_n
© Renata Ginzburg

Primer mensaje de la mañana: Banco Santander Río notificando que tengo un sobregiro superior a lo acordado.

Hace unos años hubiera llorado por un sobregiro: a los treinta cuando la responsabilidad era una caja fuerte llena de mandatos diarios. Ahora creo fervientemente que no se puede vivir sin tener un sobregiro de algo o de alguien. Es decir…. Estar sobregirado… deberle algo a alguien, tener una zanahoria que nos invita a levantarnos al día siguiente para saldar esa cuestión que tenemos pendiente. Así sean doscientos pesos de sobregiro, un café, una charla, una puesta de sol, aunque deberle a la AFIP no estaría contando.

Levantarse y no tener nada pendiente sería algo así como amanecer y ver de pronto que una bomba nuclear arrasó por completo con lo que quedaba de vida sobre la faz de la tierra. Y vos estás solo, más sólo Will Smith en “I am legend”, porque ni tenés perro ni te vas a encontrar con nadie más. Hasta los zombies son desaparecidos en acción. No más colas en el mercado. Qué horror… ¿dónde estaría quedando ese paraíso?

Suena el celular. Me escribís para saber si te estoy esperando. Ese es el segundo mensaje de la mañana luego del mensaje corporativo del Santander. Querés saber si soy tu pendiente. Me resisto a confirmártelo.

Seguir leyendo