Recibirse de aprendiz

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© Séverine Galus

Enamorarse…

Salto sideral del corazón

La mirada que se estaciona en el sujeto

La palabra que dibuja poesía

Mi ojo sobre tu ojo

La mano que espera recibir

El labio que busca

La lengua húmeda dentro de la boca vacía

La esperanza que se sostiene

El sosiego de la noche templada

El sol templando la piel desnuda

Un perfume que perdura en la habitación vacía

La ausencia que se hace presente

El futuro a la vuelta de otro planeta

Los accidentes geográficos de mi cuerpo

Deseando atravesar los tuyos

Adivinar mil desenlaces

Gritar el secreto con la mirada

El agujero existencial de la espera sin ganas

Recibirse de aprendiz

Volver al jardín de infantes

Volver a pedir permiso

Estar indefenso

Acostarse y no dormir

Tener miedo para luego temer más…

Que sea amor

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Cansada de mí…. pensando en vos.

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Dark Photographs/Tumblr

Día 1

Te veo.

El sol de la incipiente  primavera

Acaricia mi piel y los tejados brillan.

Tus palabras vuelan

Como esas raras especies de aves exóticas.

Parezco distraída y distante

Pero en realidad estoy a tres mil revoluciones.

Quiero quedarme para siempre

En ese lugar en donde mi risa

Se junta con tu brillo.

Día 2

Tiempo de descuento

Tengo material de sobra

Para vivir dos vidas más con tu recuerdo.

Te sueño, te pienso y me alimento

Con cada centímetro de tu figura.

El sol hoy brilla más que ayer.

Día 3

Abstinencia.

Sé que no voy a saber de vos por mucho tiempo.

Es casi un decreto del destino.

Quiero contarte que siento y temo

Todo en medidas desproporcionadas.

Hoy el viento hace volar las hojas

Que he escrito a máquina.

Día 4

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Qué pasaría si…

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© Olga Ageeva

Palpitan otros corazones a tu lado, mientras vos sentís tus manos ausentes de coraje cerrarse en puño, al mismo tiempo que dentro de tus venas algo corre raudamente tratando de gritarte que ya es muy tarde o muy temprano, que el momento ha llegado o se ha ido, que nunca llega la hora del grito ahogado tratando de decir la verdad, que esa bocanada de aire que buscás a la noche luego de una pesadilla es el aliento de él, que su mirada sobre tus ojos es lo que añorás, pero que te morís de miedo; y dosificás la nada, cortás las horas en pedacitos y los guardás en una cajita, sumando y sumando días sin que pase nada.

Entonces, confirmada la decepción de tu inacción cobarde, inclinás y escondés la cabeza entre las rodillas, como cuando eras chica, y llorás con hipo, hinchás tus ojos, bebés la sal de tus lágrimas, crees morir pero no pasa nada.

Mientras escribo esto, en una tarde nublada y destemplada donde conozco ya demasiado sobre la vida de las hormigas que se trepan al jazmín descaradamente,  siento que es el momento de decirle qué sueño, y de contarle que en su casa fui más feliz que en cualquier otro lugar del planeta, que ese mini cosmos es un paraíso lleno de colores para mí y adoro cada recoveco que esa estancia, que las horas no pasan, o sí y muy rápido, que sé lo que deseo pero no me animo a plasmarlo en un lienzo por temor a errar con los colores.

Qué pasaría si hecho a perder el paisaje y los árboles de ahora en más nunca vuelven a tener un otoño o se esfuman los círculos de luz que se forman alrededor de la luna debido a no sé que fenómenos meteorológicos? O si la primavera no llegara nunca más y en la huerta donde se usualmente despiertan las hierbas a la nueva vida, sólo quedara tierra reseca y resquebrajada?

Qué pasaría si me bebo todo el coraje y voy a golpear suavemente su puerta… y si él está… comenzar a balbucear, o lo que es peor: olvidar el idioma y quedarme muda y rígida como una estatua de sal, y morir allí parada.

Qué pasaría si me animo y le cuento que vi las señales y que todas me llevaron hasta allí, pero escucho que estaba equivocada… qué pasaría si el pasaje en tren que lleva en su bolsillo izquierdo lo lleva muy lejos de mí.

A veces me pregunto qué pasaría si…