Tal vez

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Arte: Claire Elan

¿Y si no hubieran señales?

Digo … si en realidad no fueran más que un artilugio de nuestra imaginación, un deseo incontrolable que nos hace ver signos, signos que no son más que detalles que ya estaban allí; dispersos, dispares, sin enlazarse, absolutamente con nada ni nadie.

Después de todo, la misma luna que destella aquí por las noches también lo hace en lugares lejanos, insospechados, habitados o despoblados.

¿Es eso que llaman una coincidencia, casualidad o sincronicidad?

Ahora si ambos estamos mirando la luna en el mismo instante, sin haberlo previsto ni programado, en un acto total de espontaneidad, pensando uno en el otro -apostemos-, tal vez nos acerquemos a la definición delirante de unión a pesar de cualquier distancia.

Seguramente en ese microsegundo en el que los dos estamos con la cabeza en alto y una sonrisa bobalicona se despliega lo de la sincronía. Tal vez… tal vez ocurra eso de que el inconsciente de uno está unido al inconsciente del otro, esos mini seres auto existenciales y autónomos metidos dentro de uno,  que al parecer no entienden el concepto de distancia.

Estas filosofías que nacen en la cama de algún trasnochado con la intención de ser esperanzadoras para el resto de los mortales, en realidad acaban siendo pseudo filosofías de las cuales agarrarse para echar a volar, como quien quiere colgarse de esos globos que se inflan con gas helio. ¿Cuántos globos necesita una persona de setenta kilos para poder despegar sus pies del suelo? ¿Y cuántos para volar sobre los tejados?

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