Ahora

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Arte: Claire Elan

Ahora que los sueños han invadido mis horas de vigilia,

Y que adivino los acordes de tu guitarra.

Ahora que he alquilado una habitación invisible

Cerca de la tuya para escuchar murmurar tus ensueños.

Ahora que mi día amanece soleado

Con una voz que viene nadando desde el otro lado.

Ahora que el tiempo se detiene,

Y que los relojes de arena ya no son lo que eran antes.

Ahora que nuestras huellas han sido erosionadas por el viento,

Y que el mar ha sobrevivido a tantas tempestades.

Ahora que la espera ha perdido su sentido y orientación,

Y que nuestras almas juegan a encontrarse.

Ahora que mi cuerpo despierta sonidos guturales,

Placeres secretos y escondidos.

Ahora que regreso de otros amores y tierras lejanas,

Conquistando reinos despoblados de promesas

De cuestionamientos del tipo cómo, cuándo y por qué.

Ahora que adivino tu sonrisa y tus ojos tan gentiles

Que viven al norte de mi casa.

Ahora que reescribo un diario,

Y me sincero cada día a través de la tinta negra

Que se escapa por la desembocadura de mi mano derecha.

Ahora que mis tareas me desocupan,

Que sé parar,  sentir y recalcular,

Que encontré los hilos que atan

Tus sueños a los míos.

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Absurdas rendiciones

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Leo las frases ajenas de amor y desamor. Creo que las segundas ganan en adherentes y adeptos. Hay más gente viviendo el pesar de un desamor que moscas y mosquitos en una laguna durante el verano.

Las frases hablan de destiempos, de desencuentros, desengaños, y cualquier otra palabra que comience con des.

“¿Por qué no nos conocimos antes?” “ ¿Por qué no nos conocimos después?” “Ojalá nuestros caminos hubieran terminado juntos.”

El desamor se alimenta con el tiempo que juega en contra, uno de los dos que no juega, o la cobardía de no jugársela. No hay palabra que rime más con amor que juego, sino pregúntenle a Sabina.

Algunas otras palabras las he olvidado, tal vez porque araño las paredes con tal de  no sentir ese vacío expectante del desamor que carcome hasta las células. Prefiero la nada misma al desamor o irme a otro planeta inexistente aún, convertirme en  El Principito y preocuparme sólo de contemplar a la rosa. O por qué no quedar suspendida entre Marte y Júpiter, con un hermoso traje de astronauta y chupando una sonda para alimentarme. O simplemente sentarme al sol, al fondo del patio, meciendo mi alma, acunando los sueños y recomponiendo soledades; mientras tejo una manta infinita como Penélope. Excusas miles para esperarte.

Llevamos tantos siglos de frases y poemarios dedicados al tema que pareciera que no queda más nada por decirse. ¿O cada amor trae la impronta de nuevas palabras con nuevos significados?

Todo lo que quería decirte ya lo ha escrito otro, ya lo ha cantado alguno, ya han rasgado las cuerdas de aquella guitarra con nuestra melodía. Incluso tu piel de lejos se ve surcada por millones de caricias en las que otros han puesto sus esperanzas. ¿Cabrán las mías?  ¿Qué habría de novedoso en mis caricias? Yo tan lejos y con nada que decir.

Ni siquiera la frase “ojalá te hubiera conocido antes” cuadra.

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