Entre dos aguas

Healing Water  Ron DiScenza

Entre dos aguas.

Sumergirse sin llegar a fondo.

Nadar entre la superficie y el fondo, a salvo, sin arriesgarse a salir, sin hundirse en el fracaso.

Desembocadura de un rio.

Entre dos aguas.

Estaría yo entre dos aguas o ya estaría arriesgándome sacando mi cabeza por entre las olas?

La pregunta quedó latente mientras escuchaba los acordes de la guitarra sonar.

La vida tiene música, igual que en las películas, y a veces nos llega de la manera menos esperada.

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Atardeciendo el año

 

 

Andy Warhol – Sunset

“Siento mi corazón en la dulzura
fundirse como ceras:
son un óleo tardo
y no un vino mis venas,
y siento que mi vida se va huyendo
callada y dulce como la gacela.”

Gabriela Mistral – Atardecer

 

Ya las últimas horas del año arañan las paredes. Creo que todos sentimos que no vale la pena suspirar por este año desahuciado al que no se le puede pedir más. Seguramente alguno lo habrá aprovechado más que otro, aunque la sensación en la calle para mí es la misma: por fin se termina.

El año por venir (que hermosa palabra cuando esta unida) siempre trae promesas, muchas de las cuales no vienen con el año nuevo precisamente,  sino que nosotros se las adosamos, las colgamos una por una en el tendal de los doce meses esperando el momento oportuno para descolgarlas y volverlas a guardar en el placar hasta el año siguiente. No es un secreto, muchos de nosotros no podemos mantener los proyectos más allá del brindis de fin de año.

Miro embelesada como algunas promesas si se cumplen. Las promesas de aire libre, de vacaciones cortas de fin de semana o en otros casos de semana entera. La familia, los chicos corriendo por la arena, el mar prometedor que espera allí a que juguemos con sus olas, y no dejemos afuera a sierras, ríos, lagunas, y demás que tienen el mismo mérito de recreo que el mar.

El verano viene con promesa de vacaciones. Las parejas que caminan por la playa con algún bebe me parecen cada vez más jóvenes, y mientras me enrollo en la reposera con mi libro de ocasión me repito que ya tuve eso.

Pero volvamos al año, que no sólo promete vacaciones a los más afortunados, peces dorados a los pescadores, mosquitos a los que se queden en el patio de casa. El año promete y promete a través de cualquier arte adivinatoria del momento, que justo en diciembre adorna los escaparates en forma de revistas y libros especializados. Horóscopo chino, lunar, que los arbolitos, que el Maya que esta de súper moda lástima que para el 2012 se termine, numerología, y los clásicos de todo el año: tarot, runas, I Ching.

Ah! hermosas promesas de enero escritas en hojas nuevas de libros no tan baratos, que nos hacen sonreír porque de la nada nos casaremos, procrearemos, nos mudaremos, viajaremos en avión (les conté que no tengo pasaporte?), nos animaremos, seduciremos, nos renovaremos.

Que si caigo en la trampa? Claro que si, nada más refrescante que hermosos cuentos de hadas para empezar el año. Y mientras leo que me va a caer la fortuna de todos lados, vuelvo a replegarme en la reposera (cosa que me aburre bastante también les conté?) y miro el horizonte y la forma que las nubes toman en el infinito.

Ahí supe que era hora de pintar mi propio cuadro.

Andy Warhol – Sunset

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Bye bye baby….

Warmth – Volk

Me dejó por mensaje.

Me dejó por teléfono.

Dijo que necesitaba pensar.

Le va a llevar un tiempo indefinido.

Llegué a buscar sus cosas al departamento y cobardemente salió en su vehículo.

Acaso se imaginan la reacción de una mujer normal transformándose en psicótica y casi asesina serial, persiguiendo a su ya ex partener por toda la city y gritándole por teléfono para que acuda a la cita de la ruptura civilizada? El tipo nunca acudió, ella se llevó las cosas, dejó las llaves y se dedicó a pensar lo que piensan casi todas las mujeres: si esto ocurre por algo es. Esa maldita necesidad de darle cierre y explicación a todo en la vida.

Pues claro, si hay alguien al que le causó gracia es que nunca pasó por esta situación que se remonta a ver…

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Otro miércoles

Stephan Christoph Early Light

 

Me vestí liviana hoy. Diciembre es abrazador, no solo por la temperatura, las fiestas que parecen alterar a todo el mundo, las despedidas, la promesa de sol de enero. Quise salir liviana y etérea, pero a veces es imposible no cargar con la mochila a cuestas. Si las cosas fueran más fáciles!

Me encontré haciendo lo que mejor me sale, escuchar. Así fue como de buenas a primeras estaba con una mujer abrazándome y contándome sus penas. Como en una comedia negra me pregunte por qué a mí, yo la inestable, la peor de todas, la corta y poco social, abrazando a una mujer que no es mi madre ni amiga. Comprendí que el alma tiene esas cosas, y que es la única que sale desnuda a la calle cualquier miércoles de diciembre. Di lo mejor de mí y fue auténtica en el abrazo, porque si bien algunas  veces que golpee la puerta no me atendieron, si otras pedí mucho, si otras quité y me equivoqué, siempre encontré una ayuda.

El día estaba siendo muy generoso conmigo. O yo estaba haciendo que el día fuera generoso conmigo?  Lo cierto es que el alma necesita de mimos ante tanto cascoteo innecesario que a veces uno se permite con actitudes masoquistas. Así fue que la tarde continuó con otros momentos emotivos. Sería que por fin la cebolla se estaba desprendiendo de sus pieles superficiales? Recordé inmediatamente a una amiga que dice que lo bueno está por llegar, y si ya llegó?

Si fines de diciembre nos invita a dejar lo viejo para dar paso a lo nuevo, a hacer lugar, a ventilar los placares, a renovar alguna prenda si es que nos da el bolsillo, a ordenar la biblioteca, y a proponerse firmemente objetivos para el nuevo año, me dije que este diciembre me estaba brindando más de lo que podía pedir, por fin no tenía que esperar a Enero!

Recordé mis suplicas, lamentos y quejas de algunos meses anteriores, pero también el esfuerzo para recuperar a mi niña que llevo dentro, esa que hace mas de 30 años tenía sueños disparatados.

Amigos, ojo con lo que desean, porque se cumple.

Feliz diciembre!

P:D:: Tal vez este tema no sea el más acertado para el post, -por mas debilidad que sienta yo por Aute- o tal vez si porque es la otra cara de la moneda, tal vez ir a la deriva, carecer de fe y alejarse del mar sea más de lo mismo: resignarse a soñar.

 

 

 

Stephan Christoph Wishful Thoughts

 

Emboscado en las entrañas de una travesía
de cien mil desiertos que no admiten vuelta atrás,
siento que el camino que he quemado cada día
me conduce, cuando acaba, a otro desierto más.

Pero sigo andando en busca de algún espejismo
por si alguna vez alguno de ellos es el mar,
los hallados hasta ahora sólo han sido abismos
por los que caí por no adorar ningún altar.

Perdido el norte,
el este, el oeste y el sur…
qué pretenden con tantas hambrunas
y pestes y guerras y muertes en serie,
si todos estamos al albur
de la intemperie.

Y así voy sorteando tumbas son el santo y seña,
huérfano de estrellas que me indiquen algún sol,
pero ya no hay luz, ni fuego, ni siquiera leña,
ni la noche melancólica del girasol.

Y aunque sé que ya no existen mapas inocentes
voy a la deriva como va mi poca fe
en creer que puedo huir de la Hidra Inteligente,
ese Pandemónium del Poder que nadie ve.

Intemperie – Luis Eduardo Aute

 

 

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Lo que vale la pena

Yoshiro Tachibana – Regreso al paraíso perdido

A todos nos suele ocurrir. No es necesario pactar de antemano. Vamos a una reunión y escuchamos, en la cola charlamos con fulano o con mengano, pero a veces esas pequeñas historias vienen de otra mano. Muchas veces nos cansamos de escuchar, o porque del otro lado vienen quejas, fracasos, sueños postergados. En fin, quien quiere más de lo mismo? Pero la vida es así señores. Tal vez nos sentemos en una mesa y las historias resalten nuestras falencias, o tal vez elijamos pensar merecen ser vividas y repetidas. Y que? Tengo cuarenta años y ya no voy a tener un matrimonio de 50 años. Es cierto. Pero puedo sumar dos: uno de tres y otro de diecisiete. Ahí llegamos a los veinte. Acaso es el resultado lo que importa? Siiiii. El resultado es lo que importa, aunque serian magnificas unas bodas de oro o de plata. El resultado de que estuve “x” cantidad de tiempo y fue bueno, fue genial, y compartimos, y hubo problemas y volvería a pasar por eso otra vez.

En las pequeñas cosas urbanas, que la multa por exceso de velocidad o por no poner la boleta de estacionamiento, en las infelicidades compartidas, en los problemas con la cuenta del banco o en el atraso de la tarjeta de crédito, en millones de detalles que ponemos al tope de la lista nos olvidamos de lo vivido, de lo pasado y de lo porvenir. Hablamos de lo que no tenga que ver exclusivamente con lo económico, sino con la vida que nos recibió desnudos y nos va a despedir casi de igual manera.

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“En el zaguán del infierno”


Lillian Bassman

 

Ana me pidió que escribiera sobre nosotras. Esto apareció como una ráfaga vía Messenger. Debo reconocer su persistencia cuando tiene ganas. Ya había desatado el pedido en una reunión en la que estábamos todas. Diplomáticamente pasé el comentario de largo. Pero ahí estaba de nuevo, y cada palabra taladraba mi cabeza.

–           Imposible.- le dije.

No voy a perder a mis amigas justo ahora, mañana tampoco dicho sea de paso.

Oh vamos!  Esto no es una reunión mensual de tupperware, tampoco nos juntamos para hacer donativos, ni siquiera esas reuniones nuevas que se hacen ahora para elegir juguetes sexuales!

Es una reunión cada vez que podemos, en donde pasamos un buen momento y… se dicen la mitad de las cosas. Ustedes se preguntaran que clase de amistad es ésta. Pues de las que tenemos. Debo aceptar que si bien nuestras charlas no son un confesionario, que hay demasiados jueces, tantos como integrantes de grupo, cuando hay que estar se está y punto. Que puede ser más importante que estar cuando alguien lo necesita?  Ya bastante con nuestra propia conciencia que anda y anda todo el dia a la par nuestra como para permitir que la voz de otras cuatro conciencias digan lo que piensan a calzón quitado.

La verdad es que La Verdad en sí a veces es dura, y si viene vestida con el tapado llamado opinión es doblemente dura. Hemos aprendido muchas veces a esperar, con sugerencias, comentarios o miradas a que cada una saque su propia conclusión, reconozca su situación en forma de catarsis o siga viviendo bajo una baldosa. Esto puede sonar un poco aburrido sobre todo si tomamos en cuenta que nos hemos ahorrado un montón de discusiones. Acaso es tan malo?

Pero volvamos al Messenger. Le dije a Anita que no solo no me iba a quedar sin amigas sino que tampoco iba a andar ventilando las cuestiones de cada una, porque en definitiva qué puede sucederle a cinco mujeres solas que nadie se imagine ya? Bueno, no tan solas. La verdad es que una está casada, otras tres declinamos el compromiso en diversas etapas de nuestras vidas y otra nunca probó eso de en la pobreza y en la enfermedad.

Con hijos, sin hijos, con o sin trabajo, con algunos kilos más u otros menos, cada año tiene su estilo y nosotras ciertamente tenemos El Estilo.

Belleza? Perfumes? Hermosas sandalias y trapos en temporada estival? Si tenemos algo de esto. Noches de bar-restaurant-show, cuando aún se podía fumar adentro, hablando sin parar, miradas de reojo, alguien que se iba antes o por lo menos con alguna posible cita. Cacería? No, nunca salimos de cacería todas juntas. Hay veces en que las presas vienen solitas a la trampa.

Pero hay años en que el glamour se deja de lado y se viene la malaria festiva. O la abundancia de problemas, o esa cosa “in” que hace que tengamos ganas de reunirnos pero en casa de alguien, nada de producciones, sentarse como uno quiere, usar palillos, fumar, gritar, llorar y charlar libremente.

 


Lillian Bassman

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Eclipsando

Renaissance

Megan Aroon DuncansonEclipse

Las cosas son así. Miércoles. Ultimo día de taller literario. Lo que hasta pocas semanas atrás era parte de la noche, esta vez era un hermoso atardecer, aún luminoso. Entré con el ímpetu que pocas veces me permito, con la libertad y el entusiasmo a cuestas, como quien lleva encima una mochila cargada de preciosos tesoros. Me di cuenta de que las palabras me seguían aunque no tuviese lapicera ni tinta ni hojas para plasmarlo todo. Me seguían como moscas ávidas de algo dulce, como una melodía encantadora que no perturba, como el agua que calma la sed. Algo sencillo y sin vueltas estaba subiendo la adrenalina a mi ser, y activando toda una parte dormida que estaba hambrienta por emociones del alma.

Transité los pasillos coloridos de la casa hasta instalarme sobre las mantas de telar ubicadas en el piso. Tras un breve ponerse al día, nos tiramos de cabeza en la relajación. Esta vez aunque afuera estuviese celeste, adentro la luna mostraba su lado oscuro. Si, relajación con Pink Floyd y su dark side of the moon.

Baje la luna hasta mi vientre, cerré los ojos y me entregue a que alguna palabra tuviera sentido una vez que aterrizaran en el papel. En fin, nadie es perfecto.

 

Cosmic Force

Megan Aroon DuncansonEclipse

 

Sentí el calor expandiéndose circularmente desde mi ombligo, acariciando mi vientre.

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