El baúl

Blue Door and Yellow Chair

Klaus Gohlke

Pasillo largo que se convierte en una estancia, o en una cocina, según la ubicación.

Desde la puerta principal hasta la del patio, paso varias puertas laterales, muchas tal vez.

Irremediablemente tengo que atravesar el pulmón de la casa. El pasillo se ha ensanchado. La persiana que da al patio de invierno hoy está cerrada. No hay más luz que la tenue del techo.

Los sillones, la mesa y las sillas están arrinconados contra las paredes.

Su olor no está.

Las vecinas visten de negro y balbucean en jerga siciliana. El nono no se mueve de su lado, le toca la frente una y otra vez, tratando de que se le formen los mismos pliegues que cuando sonreía.

Los nietos damos vueltas. Han sacado nuestras cosas, y ni la cocina es ya nuestra cocina.

Antes de llegar a ésta, me meto por la última puerta lateral.

Hierbas colgadas

Barbara Applegate

Sobre la izquierda el tesoro más preciado que nunca tendré: el baúl que atravesó guerras y mares hasta llegar aquí.

Lo abro y por fin siento su olor: mezcla de naftalina, ajo y oliva.

Sobre la cama está su uniforme: el delantal.

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