Cómo pude….

Lillian Bassman

En el resplandor de nuestros peores días es la frase que se nos viene a la cabeza repetitivamente como si fuese un taladro o una amoladora dando en el asfalto.

Cómo pude. Puede referirse a cosas banales tales como:

“Cómo pude subir tanto de peso”

“Cómo pude gastar tanto este mes”

“Cómo pude olvidarme del cumpleaños de fulanita”

Nada fuera de lo normal que no pueda ocurrirle a cualquier mortal un día de estos. Será la culpa lo que desata infernal pregunta? Será el afán de auto incriminarnos? O es la costumbre que ya la hace una frase hecha?

Las horas se suceden y las noches vienen vestidas con otros matices, colores brillantes, pelo planchado, medias reductoras y cualquier otra cosa que mejore la apariencia externa. Pero tanta luminosidad nocturna no alcanza a apagar si quiera el brillo de los pensamientos que se agolpan al ritmo del tic tac cuando se apaga la luz.

Tic tac, como tic, pude tic, acostarme tac, con otro hombre tic tac tic, mientras mi marido duerme plácidamente. El tic tac se vuelve tan normal como los pensamientos, que luego escucharlos una vez,  se pasan de largo. Es como el motor de la heladera que arranca cada cinco minutos, lo escuchás las primeras noches, o el televisor del vecino del 4º A que esta a full hasta pasadas las doce, el ronquido de tu hermoso en los primeros tiempos compañero, los grillos en verano, el camión de la basura, los “trava” que arman quilombo en la parada de colectivo en donde intentan levantar camioneros y afines, las sirenas vigilantes distraídas con otros menesteres, la pareja de enfrente que no hace más que discutir justo en mi vereda todas las noches, la alarma de la gomería que suena porque las ratas se enfiestan.

Silencio. Puedo hacer silencio y acallar todo dentro y fuera de mi mente. O puedo agudizar y escuchar absolutamente todo.

Nada por aquí, sueño por allá….. y viene la mañana.

Semáforo, rojo, la vista se pierde, los pensamientos vuelven, como pude ser tan idiota y no darme cuenta, bocina. Difícil aseverar si la bocina espanta al fantasma o el fantasma tapa, con su graznido de ave rapaz, a la bocina que se suma a otra y otra.

Como pude perdonar tanto si al final de cuentas no he perdonado nada, me acuerdo de todo y con lujo de detalles.

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De paso entre la gente

Es muy normal que yo esté en la calle, en un comercio, detrás del mostrador, tan solo mirando, observando. Viendo rostros, tratando de ver en los ojos y las facciones de las personas como han vivido, si han amado, si son felices, como se duermen por las noches, si hay culpas que los mortifiquen, si el sueño viene como una bendición, si el día ha pasado como una bendición, si no se arrepienten de nada, o si arrepentidos aún pueden vivir con ello. Busco en las personas la clave de la felicidad y siempre caigo en el mismo estereotipo de buscar la pareja perfecta. Esa que viene y se ríe cómplice de las mismas cosas, esos que se alinean moviendo la cabeza o cualquier parte de sus miembros hacia el otro. Esa pareja que vino y me contó que luego de muchos sufrimientos se encontraron uno al otro para pasar los últimos años, día a día, con sus defectos, pero acompañándose y amándose. No soy ingenua, aunque parezco serlo, o lo soy?. La vida no pasa por una pareja, y encuentro también personas que viven en paz consigo mismas, siendo felices con los pequeños detalles de sus vidas. Espiritualidad, meditación, cotidianeidad, una mascota, un amigo, un grupo, una novela. Si hay un Dios El debe saber que Adán y Eva fueron, que hoy hay más soledades para amansar, individualidades rejuntadas y compañías inadecuadas. Adanes y Evas que atraviesen el destierro y sobrevivan para contarlo quedan pocos.

Dentro de mi ingenuidad no estoy segura de mi discurso. Acaso será porque el discurso cambia a medida que va cambiando el paisaje que transitamos.

Desnudo Tumbado – Edward Hopper

Estoy gordo, pero ahora disfruto de la comida, me doy los gustos, me veo saludable.

Estoy sola, he aprendido a convivir conmigo mismo, soy feliz así, lo más difícil lo he conseguido.

Estoy en pareja, él es todo para mí, me siento amada , cuidada, protegida, soy mejor persona, he aprendido a aceptar al otro como es.

Soy ama de casa, no trabajo, lo mejor es cuidar a mis hijos, acompañarlos, ayudarlos con los deberes, que sepan que estoy, esperar a mi marido con las delicias que cocino, no estar cansada para atenderlo.

Trabajo, ocho horas y a veces más, pero cuando vuelvo a casa me desligo de mi uniforme, juego con mis hijos y disfruto al cien por cien de mi familia.

Todos tenemos nuestro propio manual libro autoayuda y palabras consoladoras para alentarnos y no estar castigándonos todo el tiempo.

La famosa frase de vivir como uno piensa, vivir como uno siente, muchas veces se hace pesada en esta jungla, en donde nos atamos como globos a otras personas que muchas veces no nos convienen, nos atamos a convencionalismos, estereotipos, a nuestras propias dudas y miedos y lo peor: al qué dirán. Pero qué es el amor sino la aceptación del uno por el otro, o incluso la aceptación de uno mismo? Siempre llego a lo mismo. La aceptación de uno mismo, el perdón a uno mismo, la indulgencia con uno mismo para poder llegar al resto.

Dicen que el hombre es un animal de costumbre. Que busca su asentamiento, aparearse, reproducirse, instalarse eternamente aunque no sea amor. Pero quienes somos para juzgar si es o no amor cuando nos cuesta tanto definirlo?

Sigo caminando y sigo buscando, muchas veces me quedo con la pena de encontrar depresiones de la vida moderna, de gente que vive en caparazones que no encajan en con lo que soñaban ser. Y cuando alguien sale de ese caparazón, y de pronto tira por la borda tanta seguridad, uno dice que bueno, o que malo, o está loco, o que valiente, o que pesado. Porque somos personas y nos equivocamos interminablemente. Entonces a tener cuidado con las noches de arrepentimiento en donde lo seguro empieza a ser lo codiciado.

Esas noches vendrán seguro, tomemos una decisión o no, cerremos la puerta detrás nuestro o no, porque lo único que nos desvela por las noches es la eterna pregunta de ¿Cómo sería si…..?

Summer Interior – Edward Hopper

Estoy aquí de paso, yo soy un pasajero.

No quiero llevarme nada,

ni usar el mundo de cenicero.

Estoy aqui sin nombre

y sin saber mi paradero,

me han dado alojamiento

el mas antiguo de los viveros.

Si quisiera regresar

ya no sabria hacia donde.

Pregunto al jardinero

y el jardinero no me responde.

Hay gente que es de un lugar,

no es mi caso yo estoy aquí de paso

El mar moverá la luna o la luna a las mareas,

se nace lo que se es

o se sera aquello lo que se crea.

Yo estoy aqui perplejo,

no soy mas que todo oidos,

me quedo con mucha suerte

tres mil millones de mis latidos.

Si quisiera regresar

ya no sabria hacia cuando,

el mismo jardinero

debe estárselo preguntando.

Hay gente que es de un lugar,

no es mi caso yo estoy, aquí de paso.

Tres mil millones de latidos – Jorge Drexler

Ventana de Hotel – Edward Hopper

Hay gente que es de un lugar,

no es mi caso yo estoy, aquí de paso.

Tres mil millones de latidos – Jorge Drexler

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Es mentira

Vision Ambigue Frank Milo

Mentíme que me gusta. O todo el mundo miente. O decime lo que me guste escuchar, no la verdad. O me estás mintiendo?

Que todo el mundo miente ya lo sabemos antes de que lo dijera Dr. House. Lo que me pregunto es que ha pasado con el detector natural de mentiras que tenemos incorporado en nuestro ser, quizás se averió, quizás se acostumbró a otra clase de combustible y es por eso que no detecta omisiones, mentiras, o algo que me gusta más todavía –mentira camuflada o multiplicada- que es referirse a una misma cuestión cambiando el escenario constantemente.

Seguramente la mentira y la traición figuran entre los primeros puestos sobre las cosas sobre las que la mayoría de los mortales se rasgan las vestiduras a diario. Muy al pedo según mi modesta manera de pensar. Tomemos como ejemplo autoridades eclesiásticas cubriendo las actividades de pseudo celibato de algunos de sus compadres. Que los políticos y los vendedores de autos están en las primeras listas ya lo sabemos, pero todo sea por vender una fantasía o un producto. La religión está encuadrada dentro de una fantasía o un producto?

Que tu madre te miente, es aceptable, lo hace para protegerte. La educación también ha tenido historiales hermosos de ocultamiento y reforma de los hechos. Tanto que según en qué época hayas estudiado, de revolucionarios pasan a salvadores y de conquistadores a victimarios, y así interminablemente.

Que tu pareja te miente? Es para hacerte feliz y que no sufras por pequeñeces por las que no tendrías que hacerte problema. En definitiva está contigo y no con la otra o el otro. Te eligió –por costumbre, comodidad, amor- y el resto no importa.

Pretender que soy una cosa y en realidad soy otra. La culpa no es del que pretende sino del engañado. O así nos lo hacen ver. Te engañaron? Te la creíste? Que boludo.

Es la historia de la humanidad tal vez. Desde que dejamos el Edén o el Paraíso empezamos a mentir como un acto de supervivencia. Las consecuencias? A nadie le importan. Ya quedaron atrás series al estilo La familia Ingalls u otras con finales felices y aleccionadores. La lección de esta jungla es zafar. Si no podés porque te pillaron siempre hay una escusa, un medio, un fin que justifican todo.

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