Esa maldita costumbre

La mujer es un animal y muy venenoso, bueno eso es lo que me pareció a mí luego de sentirme acorralada por dos o tres especies  de la que estoy hablando.

En quince días y en varias charlas –de verano con cerveza de por medio y el maldito reloj que dice hay tiempo de sobra para hablar- se han extraído varias conclusiones sobre esta especie: o que es el ser más inteligente, o que es un ser superior, una pobre sacrificada, o que es una víbora, un ser trepador y cómodo, y otros términos que no acostumbro a poner en mis casi escritos.

No voy a hacer lo que otras veces, que a fuerza de nombrar tolerancia y respeto termino siendo intolerante con la intolerancia. O si?

Tal vez es esa maldita costumbre de querer encasillarlo todo. La mujer por un lado y el hombre por el otro, olvidando que hay más que una mera cuestión de género. La esencia de la persona –dejemos el alma para otras cuestiones mas románticas- se desarrolla de igual manera seas de un genero o tengas las  características opuestas como tendencia. Y que es eso de que las mujeres somos todas iguales o los hombres todos iguales? Las mujeres unas chusmas y manipuladoras? Los hombres unos cómodos y mentirosos?

De tanto hablar sobre feminidad en mi propia terapia reconozco que hay síntomas que describen un comportamiento femenino y otros uno masculino, como las obsesiones, las histerias, el dejarse cuidar, la practicidad y otras cosas que encontraran más claras en los planetas Marte y Venus.

Pero insisto en la esencia, el aroma, el código que tenemos dentro que no nos hace ni tan buenos ni tan malos pero que nos define como personas. La misma vida con los mismos acontecimientos y capítulos puede ser vivida soberbiamente o tristemente sin importar género, solamente importando el color de fondo y la prestancia de cada uno.

Es así como termine en una charla de mujeres, tratando de hacer telepatía al grupo de hombres donde estaba el responsable de que yo estuviera sentada allí para que me rescatara. De más está decir que para cuando llego yo estaba agotada, uff!

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