Horizonte

Along The Cape – Anne Packard

Camino sinuoso y zigzagueante

Así fue al inicio

Así terminará

Mi alma busca el horizonte despejado

Y se encuentra con círculos viciosos

Recovecos y obscuridades

En algún momento

A mitad de camino

Fue la inercia

La inconsciencia

El saber menos aún

La estación sin tren

Hasta que tomé una bocanada de aire fresco

Como quien resucita

Y sonreí

Mi alma y yo

Continuaron zigzagueantes

Jugando a las escondidas

Con el horizonte.

Cape Light House – Anne Packard

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Cuántas veces….?

Alexandra waking up – Laura Lacambra Schubert

Pensar que cuando me viste pensaste que yo era inaccesible y me mirabas como se mira a esas raras esculturas multiformas, llenas de aristas y enigmáticas.

Pensar que yo te miraba y pensaba en mil millones de maneras de que, aun estando fuera de tu campo de visión, siguieras pensando en mí.

Pensar que la noche que barrimos todo ese cúmulo de pensamientos sobre posibles rechazos e incompatibilidades, esa misma noche nacieron todos los pensamientos que sobrevivieron hasta hoy…. Una eternidad de pensamientos y una sola pregunta:

Cuántas veces puede uno enamorarse de la misma persona?

Sketching- Laura Lacambra Schubert

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Cimbronazos

The Morning After II – Valerie Shuff

No hay mejor lugar para escribir que la inmensidad de una hoja en blanco, sin horizontes ni renglones, manteniendo las palabras encapsuladas en márgenes irreales, absolutos, indefinidos, concretos.

En la franja de la vivencia todo es tan absoluto como irreal o imaginario. Cada palabra escrita es abrazada por la soledad y el vacio de la supuesta nada que a veces pensamos que es el presente, por lo que está por venir, lejano y cercano a la vez.

Con cada palabra una lagrima, y mi corazón que galopa al ritmo de inseguridades vanas.

En un solo día la felicidad y la infelicidad nos golpea, muchas veces como ecos de cimbronazos de felicidad e infelicidad ajenas.

Como abstraerse de lo que le sucede al otro?

Somos también hacedores de temperamentos ajenos?

Stephanie Rew – Girl in a Red Bustle

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Existo

Sunset on the Seashore

by Michael Busselle

Uff que tierra….. Qué divino desorden. Perdón…..

No tengo tiempo de acomodar nada, lo andado no puede acomodarse, solo puedo entrar y abrir bien las ventanas. Dicen que la luz del día mata los corpúsculos….

Qué lindos cuadros. Tantos colores, palabras de amor. Hay un altar a San Roque y una fila de personas agradeciendo, pidiendo y creyendo. Increíble.

También hay unas cuantas cosas sin patas ni sentido, palabras al azar que lejos de llevárselas el viento están escritas en estas páginas cibernéticas.

El perro vive, si. Ha vivido este año pasado como pudo y arrastrándose con las patas y la cola caída llega a principios del 2010, cambiado, con esa cosa in in in dentro dentro dentro.

Las palabras vuelan por mi mente sin postrarlas en ningún papel, las experiencias quedan grabadas en el cuero, si, porque a esta altura ya no tengo piel.

He iniciado el año con un placer que se no todos pueden disfrutar. El de mirar el horizonte, el mar recostado como una hermosa lady, con su humor cambiante y sus ojos grises, verdes, azulinos, la paz y la guerra,  las playas inmensas y desiertas, ausencia de huellas ajenas, médanos eternos que cobijan apenas del viento y arrinconan el alma ante una sudestada, el rugido del mar y el silencio absoluto. El atardecer acariciando el cuerpo, las horas que pasan y uno sin hacer nada, el gusto salado en la boca. El fuego sagrado que no alcanza a apagar las luces de las estrellas, el viento enfurecido, la calma nuevamente. Y el tiempo, tan tirano, porque se escurre entre los dedos como la arena.

Y si, el perro llegó al 2010, no sé si con presencia absoluta, no sé si tan out como otras veces, siempre inseguro, reflexivo, aguerrido. Es terminar de curar el alma para poder curar el cuerpo.

Cambios. Muchos. La esencia? La misma. Las desilusiones siguen a la orden del día, es inevitable, alguien tiene que creer en algo. Las pequeñas siembras se ven como si fueran verduras frescas y del huerto, hinchadas, hermosas, puras, jugosas, sabrosas.

En fin, este es el principio, un nuevo día, una nueva hoja. No voy a arrancar ninguna de las que me anteceden porque soy yo, solo que en otra línea del tiempo.

Dijo el fulano presuntuoso

hoy en el consulado

obtuve el habitual

certificado de existencia

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