“No podría vivir únicamente de felicidad o de amor….” Cartas de Simone a Nelson

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Art Shay –  Simone de Beauvoir in Chicago

Simone seguro no escucho el tema de Calamaro que dice “no se puede vivir del amor”, aunque por lo que ha escrito en algún momento mientras duraban sus días de amores con Nelson, estaba segurísima de que del amor no se vive, pero sin amor o con el amor al menos lejos del alcance de las manos y solo con la llegada del papel escrito duele, se extraña, oprime, asfixia.

En estas líneas ya no está Simone, la gran novelista francesa, filosófa y demás, sino tan solo una mujer enamorada.

Quiero rescatar un extracto de una columna que escribe Tomás Eloy Martínez para La Nación:

“ Si no se hubiera publicado A Transatlantic Love Affair , nada habría alterado esa imagen de supremo egoísmo. Las cartas a Nelson Algren cambian la historia, al descubrir una Beauvoir que era capaz de suplicar, sufrir, vivir el amor de manera irreflexiva y casi adolescente, con una ternura que casi inspira compasión.

Al menos en los cuatro años que van de 1947 a 1951 -los años en que escribió Los mandarines y El segundo sexo , sus dos obras maestras-, ella se mostró tan indefensa y torpe ante el amor como cualquier otro ser humano. En ese alarde de pequeñez está mucha de su grandeza. Lo demás es sólo amor propio herido, o tal vez orgullo.

Durante el verano de 1950, en la cabaña del lago Michigan, Algren le dijo sorpresivamente que ya no la quería más. Volvieron a encontrarse en el mismo sitio, al año siguiente, y casi no se tocaron.

“Sé feliz, mi querido -le escribió ella desde el aeropuerto de Nueva York, en la carta de despedida-. Sé feliz, y guárdame un lugarcito en el desván de tu corazón.” Con esa frase, Beauvoir dejaba el reino de los sentimientos y entraba en el de la pura inteligencia, donde hay menos desdichas pero también mucha menos felicidad.”

Otra historia de amor Por Tomás Eloy Martínez Para La Nación

Nelson Algren

Nelson Algren

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J´avais revé, I dreamed a dream, yo soñé y soñé….

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Playa I Artista: Arenas

Como muchos imaginarán, descubrí esta canción de la obra Les Miserables gracias a un video que anda por internet prendiendo fuego todas las conexiones, un descubrimiento de un talento vocal, o la sensación del momento….

Mi ignorancia es tan grande y semejante a la de mis hijos.

Ejemplo uno: mi hija de 21 años me pregunta quién es Gandhi? –obvio le dije: no leés mi blog mi amor, que allí tengo una frase de cabecera de este señor?-. Le di la versión corta de Gandhi, la de la no violencia y la del pacifismo, deje a un lado algunas experiencias para mi gusto extremistas, aunque no sin antes decirle que no haberlas hecho no hubiese sido Gandhi. Tampoco quise comentarle que mi psicólogo no se cansa de decirme que parezco Gandhi cuando no me defiendo del padre de las criaturas que en este preciso momento me quiere ver desaparecida del planeta, o al menos existiendo pero sin un céntimo.

A los diez minutos mi hijo de 13 me pregunta: quién es Marilyn?

Claro, paso a comentarle señor, señora. Si usted tiene gusto por la literatura, no importa si son novelas empalagosas,  libros gordos y complicados que empiezan con Código, Códice, etc., filosofía, poesía, autoayuda o libros de cuentos eróticos, no lleve a sus hijos sino tiene una respuesta más o menos acorde. No los lleve nunca a la librería. Aunque seamos sinceros: NO SE es una respuesta genial, autentica y que hay que decirles cuando corresponda. Rectifico, si se callan la boca pueden venir a la librería.

Que respondí a lo de Marilyn? Que había sido actriz e inmortal. Bueno…. Lo de las píldoras, Arthur y Kennedy y el Happy Birthday . . . , era muy largo y yo estaba buscando el libro de mi vida y todavía no lo encontraba.

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Resistir, resistir y resistir……

Bells Of The Cathedral Artista: Tony Pavone

La vida de una mujer recientemente divorciada dista mucho de ser lo que vemos en algunas películas. La parodia de la mujer emancipada, liberada, que de pronto pareciera que no tiene otra cosa que hacer que destinar sus ingresos a un cambio de imagen, cambiar el look, comprarse ropa nueva, botas hasta las rodillas y salir como una cazadora en busca de algún hombre desocupado y que quiera atenderla. Pero con ganas….. como querer hay muchos.

La realidad es que las mujeres que nos separamos por nuestra propia voluntad tardamos demasiado tiempo en tomar la decisión, tanto que ya perdemos de vista para que queríamos tomar esa decisión o en que nos beneficiaría semejante cosa. Indudablemente que en el universo de los divorcios y las separaciones hay tantas experiencias distintas como pares de personas que puedan formarse en el mundo.

Los motivos de por qué uno acaba viviendo junto a otra persona para formar una familia, se disipan a la misma velocidad en que nuestras  lágrimas se evaporan durante esos días en que no hay rincón de la casa que no nos vea llorar. Tratamos eso sí, de ser discretas. Mucha comida con cebolla, mucho ir al baño, mucha siesta sola, mucha película dramática que en realidad no miramos, mucho ojo hinchado que no baja ni con cincuenta saquitos de manzanilla.

La culpa nos mata, dejaremos a nuestro hombre abandonado, no importa que a los dos meses de haberle dicho que se fuera encontráramos en su correo fotos de mujeres a las que les decía palabras que no estaban en el vocabulario destinado para nosotras. De alguna manera terminamos justificando toda esa movida culpándonos de no habernos depilado dos veces por semana, no haber sido lo suficientemente divertidas en ingeniosas en la cama luego de que el día pareciera un tsunami entre el trabajo, las idas al banco, la provisión de la comida para un horario razonable y hasta llenar el tanque de combustible; algunas cosas que debemos estar agradecidas a nuestras antecesoras  de la revolución femenina.

Islamorado Alone Artista: Tony Pavone

La culpa termina siendo una compañera que definitivamente nos encorva la espalda. Vamos por la vida dobladas, al menos los primeros días o meses, esos en donde nos creemos que toda la infelicidad de nuestra familia destrozada depende de nosotras. El hombre llora pero no por los rincones, sino a viva voz por haber sido utilizado, engañado y lo peor de todo, por haber desperdiciado los mejores años de su vida en donde todavía se les paraba el miembro.

Los chicos empiezan la búsqueda del eje, ese que tardaran mucho tiempo en encontrar, porque el de aquí para allá, los matara lentamente si no cuentan con el apoyo necesario. Ni siquiera la máxima de que hoy son más los hijos de separados y los anormaloides son los que tienen padres estables los consuela.

Seguramente que si debe de haber ex matrimonios amorosos que se han separado en nombre del amor eterno, que aun se apoyan y pueden sostener una conducta adulta, aunque eso de adulto ya estoy sospechando realmente que no existe en este universo. A ellos mis felicitaciones y sana envidia.

Ya nada volverá a ser lo mismo, ni el día del padre ni el día de la madre ni las fiestas, ni las vacaciones. Tres días de descanso solo con tus hijos se transforma en algo casi imposible de concretar.

El primer día falta que te disfraces de payaso para que ellos lo pasen bien a pesar de que vienes estresada y sumamente agobiada, porque no te olvides, desde que te separaste has aprendido trabajos de electricidad, plomería y mecánica. El universo está absolutamente confabulado para que todo se te rompiera justo cuando tu hombre ya no está a tu lado, aunque digamos la verdad, cuando estaba no hacía nada.

Me he levantado alguna que otra mañana queriendo casarme con mi psicólogo, mi plomero y el gasista, todo en mi afán egoísta de tener a las personas más importantes de mi vida a mi lado. Amigas? Obvio, pero ellas vienen solas, tiran la puerta abajo, me retan, me hacen reír, mandan mensajes, leen y dicen no por favor, de nuevo no esta mujer con una crisis.

El segundo día tus hijos ya no solo están aburridos sino que se están convirtiendo en hongos de humedad. Y vos mujer solo tenes una necesidad… o varias, las otras dejémosla por ahora. Descansar, dormir, relajarse, no tener problemas ni planteos, ni hacer demasiado esfuerzo por nada. Una buena lectura, poca salida al centro, mucha catarsis, mucha energía para volver al cuarto día a luchar contra todos los fantasmas reales del universo de una mujer divorciada.

Yo tuve una suerte increíble. Mi fin de semana de tres días fue casi tal cual lo describí. El primer día nos dedicamos al shopping gasolero, es decir mirar y no comprar.

Mis gastos fueron muy fructíferos: dos libros. Uno de runas y otro que ni bien empecé a leerlo dije pero si esta soy yo con la diferencia de que no me puedo tomar un año sabático entre Italia, Indonesia e India.

Lo bueno de leer algunos libros es para saber que no estamos solas, lo malo es que lo que a otra mujer le sirve, a una no. Aunque el camino siempre es el mismo: el terrible y largo viaje al interior de uno mismo, volver a encontrarse con uno.

Pero volvamos con el fin de semana largo, que son tres días de semivacaciones con lluvia y tus hijos aburridos? Una panacea, un acto de amor, un acto de suicidio.

Si el matrimonio o vivir en pareja nos traían todas las noches la seguridad de encontrarnos con alguien en casa, hacer proyectos y dormir con calor en invierno, la separación viene con un ramo de rosas con espinas aun mucho más grandes. Aparece un tu vida un  hombre totalmente desconocido que sabia ser tu compañero, amante, marido y padre de tus hijos,  miras a tu alrededor y realmente no sabes donde encajas, salvo que tengas la suerte como yo de tener un trabajo salvador que ocupe tu cabeza mínimo seis u ocho horas de lunes a viernes. El fin de semana y las noches en que te toca cenar e irte a dormir sola que Dios te ayude.

Sexo? Es posible, aunque en ese estado realmente mujer te recomiendo otros artefactos con los que no te vas a encariñar tanto, todavía no estas apta para que te abandonen, te rechacen o encima no seas compatible con alguien. It’s too much. Que si es lindo? Es hermoso, pero puede alargar absolutamente todo, y el hombre de tu vida puede ser nada más que un espejismo que alargue aun más el destino de llegada.

Y si, estirar las piernas en una cama de dos plazas sin tener a alguien al lado puede ser un acto de libertad o un acto de soledad absoluta.

Todo pasa…..

Rain For Runaways Artista: Tony Pavone

Lectura recomendada: Comer en Italia, rezar en India y Amar en Indonesia de Elizabeth Gilbert

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Helena

sofa

Woman Reclining on a Sofa  Helen J. Vaughn

Helena estaba obsesionada.   Me lo dijo apenas se sentó frente a mí. Hacía varios meses que me pedía por favor, como con un  grito desesperado,  que la escuchara y yo la venía esquivando. Le hice todas las explicaciones pertinentes, que ya no escribía, que lo que escribía no lo leía nadie, que en definitiva me servía para mi propia descarga, y no sé si ella alcanzaría a ver algún resultado de catarsis en todo esto.  Que como terapeuta de amores imposibles, olvidados y deshechos ya estaba retirada, que no tiraba más las runas de madera, menos las cartas del tarot, que ya no escuchaba las melodías de los relatos que me iban haciendo, que había olvidado cómo se calculaban los períodos en una carta natal china. Que  mis percepciones estaban todas extraviadas, pero a Helena eso no le importó. Insistía e insistía con que yo podría ayudarla de alguna manera a sentirse mejor.

Así fue como se sentó frente a mí una tarde lluviosa. Los ventanales abiertos permitían sentir el sabor amargo del pasto mojado.

Su cuerpo se veía más robusto de lo que yo recordaba, es que a fines de mantenerme inútilmente a salvo, nuestras comunicaciones no habían sido personales. De pronto toda la fragilidad que ella me transmitía por medio de los mails y las llamadas telefónicas, se evaporó cuando ví su contextura física. Su cara no acusaba su edad, su cuerpo estaba fortalecido y trabajado. Los únicos signos de cansancio eran sus ojos opacos y sus hombros caídos. Tal vez algo de tristeza en su cara y algunas ojeras completaban el panorama.

Su voz era clara, su vocabulario amplio, su risa nerviosa interrumpía de vez en cuando el relato entre dramático y tragicómico. Todo se trataba de amores.

Antes de la cita busqué el significado de Helena en alguno de esos libritos en donde se escogen los nombres para bebes. La resplandeciente. Bueno, la antorcha estaba apagada en estos momentos.

Hacía años que estaba sola, más de lo que la gente que estaba a su alrededor suponía. El amor llegaba a ella solo en formatos de cine y de melodías, algún que otro libro -aunque los menos-  las lecturas románticas no eran lo de ella. Mujer acostumbrada a los relatos de actualidad, deformados pero actuales.

Todo comenzó luego de su cumpleaños número cuarenta. Hacía mucho tiempo que no se enamoraba, de hecho unos veinte años. Cuando pasa tanto tiempo uno supone que eso no va a volver a ocurrir nunca. Rosas en el mar dijo Aute:

“Voy buscando un amor

Que quiera comprender

La alegría y el dolor,

La ira y el placer.

Un bello amor sin un final

Que olvide para perdonar…

Es más fácil encontrar

Rosas en el mar”.

Flores en el mar,  Drexler . . . . . . . .

“En el borde de tus aguas


hay un murmullo de sal,


son aladas tus espumas


es salado tu cantar,


hay flores en el mar”.

Qué importa ya el inicio, era más o menos como todos. Llenos de promesas y de ilusiones, de proyectos.

Físicamente, el hombre en cuestión, era todo lo contrario a Helena, delgado, pequeño, cada músculo de su cuerpo marcaba histeria contenida. Sus ojos tenían largos destellos de tristeza y el mar se reflejaba en ellos.  Tal vez el primer obstáculo que encontraron fue lo opuesto de sus mundos, sus ingresos y sus costumbres. Pero eso se solucionó con un “el amor no entiende de esas cosas”. Ella repitió durante meses su filosofía de que habiendo encontrado el amor ya no había más que buscar, el amor era la fuerza poderosa que hacia sonreír hasta al más descreído, hacia a la felicidad, a los momentos compartidos y a superar cualquier dificultad que se interpusiera en el camino. Tenía tanta fe de que con eso fuese suficiente que no tuvo reparos, no se puso protección, ni rodilleras, ni casco, no llevo paraguas, ni se puso cinturón de seguridad. Se lanzo a la pileta sin mirar si había agua o si esta estaba podrida.

Bueno, no se puede decir que no fuera una mujer arriesgada. Estaba tan empecinada en repetir a los cuatro vientos que el amor a los cuarenta es mágico que no alcanzo a ver la realidad.

“Fui a tus playas por el día
y allí me quedé dos años.
Fui lamiendo tus heridas,
fuiste dándome un remanso”.

730 días – Jorge Drexler


La verdad es que fueron 730 días dividido dos, y el “fuiste dándome un remanso” fue “fui dándote un remanso mientras lamia tus heridas”.

De la mitad de los 730 días, la primera etapa Helena fue feliz. Sumamente entusiasmada con la magia y la novedad de creerse querida. Errores y ausencias? Pues sí que los había, pero estaban en etapa de pulir algunas cuestiones. La segunda mitad vivió en carne propia el desprecio de un hombre de la manera más cruel que una mujer puede vivirlo: perdonándolo tantas veces como le fuera posible, suplicando, implorando, haciendo entrar en razones, acunando al hombre como si fuera su hijo, desprotegiéndose sin darse cuenta, entregando toda su energía y ayuda sin pedir nada a cambio.

El relato me hizo acordar al libro Mujeres que aman demasiado, “ella está dispuesta a aceptar mucho más del cincuenta por ciento de la responsabilidad, la culpa y los reproches”,  “está mucho más en contacto con su sueño” que con la realidad de la relación , y un sinfín de listados de situaciones erráticas en donde la mujer siempre termina perdiendo: hombres casados, niños hombres, hombres huérfanos de amor, hombres imposibilitados afectivamente, hombres sin viagra para el corazón, egoístas, desconsiderados, etc., ninguna cualidad que no pudiese tener una mujer, por que no.

Mientras la escuchaba atentamente, su celular sonó con un mensaje de texto. Sonrió tristemente al leerlo. Helena: “te amo hoy, te amare mañana y el mes que viene. Lamento haber lastimado a la mujer que amo”. … tantas veces pensé yo.

Luego de dos horas de escucharla no dude en tirarle las cartas. Y bueno…. Siempre fui un poco gitana, adivina, intuitiva y mentirosita, pero el fin justificaba los medios.

Le dije por su propio bien que hoy si seguía con esa relación no podría ver para otro lado, que en ese otro lado estaba el verdadero amor de su vida, la cosecha tan esperada. . . .  y otros condimentos que me surgieron espontáneamente …. de la lectura de las cartas.

Obviamente que no ocurriría ni en una semana ni en dos, tal vez un año…. En fin.

Así fue como Helena se retiró con un atisbo de esperanza, y  un par de tareas para hacer.

Yo, no lo niego,  me quedé con el sabor amargo de quien le da un caramelo a un chico para que deje de llorar cinco minutos. De pronto una música llego a mis oídos, y me dije, guau, es el tema que este señor tendría que estar cantando en este mismo instante y como un perro.

“….De pronto me vi,

Como un perro de nadie,

Ladrando, a las puertas del cielo.

Me dejó un neceser con agravios,

La miel en los labios

Y escarcha en el pelo.

Tenían razón

Mis amantes

En eso de que, antes,

El malo era yo,

Con una excepción:

Esta vez,

Yo quería quererla querer

Y ella no.

Así que se fue,

Me dejó el corazón

En los huesos

Y yo de rodillas.

Desde el taxi,

Y, haciendo un exceso,

Me tiró dos besos…

Uno por mejilla.

Y regresé

A la maldición

Del cajón sin su ropa,

A la perdición

De los bares de copas,

A las cenicientas

De saldo y esquina,

Y, por esas ventas

Del fino Laína,

Pagando las cuentas

De gente sin alma

Que pierde la calma

Con la cocaína,

Volviéndome loco,

Derrochando

La bolsa y la vida

La fui, poco a poco,

Dando por perdida”.

19 días y quinientas noches – Joaquín Sabina – Fragmento

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Batalla civil

bebida para uno

 

Bebida para uno Elena Filatov

 

 

 

No te conduelas más, por todo lo que has hecho.

La rosa tiene espinas. Fango las claras fuentes.

Nubes y eclipses ciegan a la Luna y al Sol

Y en el botón más tierno mora un puerco gusano.

 

Todos los hombres yerran y yo también lo hago,

Excusando tú ofensa con cien comparaciones,

Dañándome a mí mismo, para salvar tu error,

Disculpando tus faltas, más de lo que mereces.

 

A tu sensual error, le doy mi beneplácito,

-y tú mismo rival se torna en tu abogado-

Y actuó contra mí, por defender mi causa.

Tal batalla civil hay entre amor y odio,

 

Que necesariamente, me implica, siendo cómplice,

De aquel dulce ladrón, que agriamente me roba.

 

Soneto 35.  William Shakespeare

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Qual è l’incarnato dell`onda?


dog

Skye the St. Bernard Dog Swimming

Mirrorpix


Hoy que ya me di cuenta que esto no es amor, que lo que brinde no era tal, y que en el camino del capricho y los sueños mareados dejé de ser yo misma.

Hoy que las hojas del almanaque denotan que son muchos los meses en los que me perdí, hoy que aún tengo la cobardía de hacer un duelo.

Hoy que se que fuiste un espejismo y yo fui  tras él como si fuera mi verdad, hoy que me falta coraje y me sobran lágrimas.

Hoy que aprendí  a pedir ayuda y a obtenerla, hoy que te la pedí y me negaste todo.

Hoy que sufro porque pienso que fue amor, hoy que el sol del otoño entra por mi ventana y el viento arrastró todas las cartas de amor.

Hoy que Benedetti ya es inmortal y me habla del mar en donde iba a tener mi casa, hoy que sigo soñando con mojar los pies en el agua salada….

Hoy que de digo adiós y seco mis lágrimas con estos versos.

Hoy quiero compartir con ustedes unas líneas de Benedetti, un amigo que no se ha ido.

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Surf

Michael Kahn


“Brama un juicio infinito

Más concentrado que el de un cántaro

Más implacable que dos gotas

Ya acerque el horizonte o nos entregue

La muerte azul de las medusas

Nuestras sospechas no lo dejan

El mar escucha como un sordo

Es insensible como un dios

Y sobrevive a los sobrevivientes

Nunca sabré que espero de él

Ni que conjuro deja en mis tobillos

Pero cuando estos ojos se hartan de baldosas

Y esperan entre el llano y las colinas

O en calles que se cierran en más calles

Entonces sí me siento náufrago y sólo el mar puede

Salvarme”.

El Silencio del Mar – Mario Benedetti

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Lejos del cielo y de la tierra

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Lejos

Artista: Michael F. Wood

Abrí los ojos. Miré la hora en el celular, porque ahora amigos ya no hay relojes de lata ni cosas ruidosas en la mesa de luz, para qué, con el celular basta para saber la fecha, la hora, los cumpleaños, quien se acuerda de nosotros para pedir algo prestado y quien nos llama para sacarnos del letargo. Ponemos una foto bonita que se ilumine al prenderlo y una melodía que denote el estado de ánimo. De pronto recordé que en dos meses cambié la melodía varias veces, pulularon La cigarra de mi querida María Elena, Hoy puede ser un gran día del Nano –un esfuerzo vano por levantarme el ánimo- alguna guitarra acústica de Eric y por qué no, el infaltable que pregunta si sabrás mi nombre in heaven.

Eran las dos de la mañana y estaba lejos de estar en el cielo, seguía navegando en el infierno de mis sábanas húmedas. Apenas se escuchaba el motor de la heladera que recién arrancaba. El resto era silencio. Ya había dormido seis horas gracias a dos pastillas que decían dos miligramos. Era lunes a la madrugada, de modo que entre los dos miligramos y mi almohada habíamos estado juntos más de seis horas, tal vez doce, tal vez más. Siempre hay algo que nos llama a la cordura o a la cobardía. Entonces para seguir con mi sueño de avestruz con cabeza debajo de la tierra, abrí la heladera y tomé una Heineken. Mi cuerpo tenía sed, aunque no de cerveza, y mi alma estaba aún más sedienta.

Mientras me entre dormía me pregunté cuántos fines de semana más pulularía en esa cama sin armar y esas jornadas monótonas, en donde lo único que se hace es esperar al lunes para al menos sentirse útil. Y si, la utilidad es uno de los pilares de la sobrevivencia. La utilidad de asistir, de contener, de dar trabajo, de dar sustento, de ganárselo, a veces en vano, a veces sin siquiera saber para qué. Millones de herramientas y sin saber cómo utilizarlas.

Y de nuevo la inercia, esa maldita desgraciada que impide que pueda moverme del lugar en donde estoy, de nuevo el silencio y el abandono, de nuevo las lágrimas rodando por mi mejilla y el dolor de saberse útil pero no querida. De nuevo la esperanza de que el mes que viene las cosas cambien, que la rueda de la fortuna marque para el lado de la justicia, que el sol acaricie mi piel al menos, y que el viento me despeine como si fuera mi amante, que la suave llovizna apenas me moje para sentirme viva.

Un nuevo lunes y una nueva esperanza, una nueva lágrima escondida detrás de la puerta, una nueva sonrisa de compromiso, una carcajada frente al chiste fácil…. Y la noche que llega para recordarnos que morimos solos.

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