“Las lágrimas van al cielo y vuelven a tus ojos desde el mar “

“Pongo estos seis versos en mi botella al mar

Con el secreto designio de que algún día

Llegue a una playa casi desierta

Y un niño la encuentre y la destape

Y en lugar de versos extraiga piedritas

Y socorros y alertas y caracoles”.

Mario Benedetti

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Message in Bottle on Beach

Artista: FogStock

Caminé por la playa con el convencimiento de que esa tarde era yo quien debía dejarle un mensaje al mar.

Por un instante no supe discernir que iría dentro de la botella.

Pondría un grito desesperado, lágrimas saladas que sobrevivieran a tantos años de naufragio, el azúcar de los mates de las mañanas de ayer, los besos apasionados que se llevó el viento, la seguridad que brinda una mano sosteniendo otra, la palabra dicha en el momento oportuno, la falta de coraje, tu maldita costumbre de no jugarte por nada, la dirección de mi casa en donde no viviré más, los pocos momentos de seguridad, los muchos momentos de inseguridad, la cornisa donde estoy parada, la promesa de que el amor no se disuelve en agua, las palabras que estuvieron guardadas tanto tiempo sin poder salir, las manos pequeñas de mis hijos agarrando mi dedo gordo, la desilusión, la pasión, los sueños a los que agarró el tsunami, mi valentía, tus palabras hirientes, mi falta de defensa, la esperanza, la única estrella que se asomó anoche en el cielo nublado, la impotencia, la seguridad de que se ha brindado todo, el orgullo, la tozudez, mi falta de criterio, el manto de la realidad que siempre termina por cubrirlo todo, el desengaño, el duelo, el tren que me dejó en esa estación solitaria….

“A quien corresponda: sepa usted que he nacido con coraje, dando el primer grito con valentía, aún sabiendo que no era bien recibida.

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Y sin embargo estoy aquí….

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Almond Branches in Bloom, 1890

Artista: Vincent van Gogh

Muchas veces me ha pasado. Es un detalle, una luz especial, un aroma, un tema musical, una película…. Esta vez vino de la mano de la música. De una manera en que el tema me empezó a resonar una y otra vez en mi cabeza. En todos estos años ya lo había escuchado varias veces, como todos ustedes, aunque asociados a una historia muy particular de nuestra vida ciudadana. El tema se levantaba como todo un himno.

Sacando de contexto el aparentemente histórico significado del mismo -que no es para nada despreciable, sino todo lo contrario- lo apropié para mi propio momento, mi circunstancia de vida, mi camino. Seguro que desde ese punto de vista muchos de ustedes también se lo pueden apropiar. Es un canto de esperanza, de dolor, de resurgir. Es, en fin, el camino de nuestras vidas, continuamente cayendo e incorporándonos; prueba y error, buscando.

De pronto se me vienen muchas frases a mi mente, preguntas que escuchaba desde chica y que hoy rebotan en mi cabeza: qué es lo que seguís buscando? Por qué no te quedas así? No se puede ir toda la vida buscando algo….

Porque por mas apesadumbrada que esté, aun esos días en donde nada parece tener salida y todo es angustiante y doloroso, sé que hay algo mejor a la vuelta de la esquina. Tal vez me encuentre a mi misma en una versión mejorada, con mayores contemplaciones, mas paciencia, con fuerza para actuar en los momentos adecuados y sin dejar de ser vulnerable para otros momentos, en donde la vida nos exige tener la piel de gallina y el corazón en la mano.

Y si, con tanto camino recorrido y tanto por recorrer, hice una pausa y quise compartir ese tema con ustedes.

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Cosas de mujeres y de casi amor

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Matin – Alain Daussin

Subí al auto. La tarde decía que la temperatura era veraniega, el almanaque denunciaba que ya estábamos en otoño.

Venía de una semana espesa donde ya yo me podía cargar nada más al hombro. Los problemas se me agrupaban  toditos juntos. El amor, lo que parecía amor o alguno de sus derivados estaba resultando casi un dolor de cabeza.

Últimamente a mí alrededor la temática era más o menos la misma: ya sabemos que podemos tener el cien por ciento, pero es difícil, hay que esperar, quien puede, vaya a saber si después encima no viene, entonces de momento nos conformamos con un veinticinco por ciento.

Como sabemos que el veinticinco por ciento es poco, lo subestimamos y decimos:  si, yo puedo manejar ese veinticinco por ciento cuando quiera.

Lo mas cómico, es que las mujeres hasta nos sentamos a tomar mate para intercambiar opiniones de cómo manejar una relación al veinticinco por ciento, Y claro, de que se creían que estaba hablando? De hombres, de relaciones, de amores que no se sabe a ciencia cierta si son amores, derivados, parientes o nunca lo serán. Sostengo que llegado al lecho de muerte (siempre en el supuesto caso de que tengamos tiempo para la reflexión, no hablo de un accidente) haremos un paneo de candidatos que pasaron por nuestras vidas y con mucha suerte diremos “este fue el amor mi vida”. Bué, seguro que cae en la volteada algún pobre que se murió joven o con el que no pudimos concretar nuestros anhelados sueños, deseos y más.

Pero volvamos a la relación veinticinco por ciento. Casi siempre se da por sentado que los superados son los hombres, que se casan solo para sentar cabeza, procrear y tener una base de campamento, que la señora se transforma en la bruja y que de estar enamorados ni ahí. Que tendrán hoy algunos de estos hombres? Cuarenta años o un poco más? Eso sí, en segundas o terceras nupcias  y/o arrimadas ya se comportan distinto,  casi aproximándose a los hombres de las nuevas generaciones; que vienen  en su mayoría tiernizados como un matahambre y no tienen problema en decir amor por teléfono a sus mujeres en frente de sus amigos.

Supuestamente las mujeres somos más idealistas y soñadoras, el amor nos brota por los poros…. A algunas. O debe ser el cambio de década, seguro, lo que nos paso a nosotras.

La cosa es que a las chichis el amor no nos estaba brotando por ningún lado, o eso es lo que parecía.

A ver, frases contundentes, nada del otro mundo….

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Divagaciones de un perro poco astuto


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Porky the Dog

Artista: Chris Johns

Las semanas se iban poniendo difíciles, no aflojó ni un solo día desde que termino el año anterior hasta este. Será por la suma de los números del año? A ver probemos, 2009 sumaria algo así como once (perdonen pero mis matemáticas son pésimas y eso que no hay formulas o sí?), si reducimos otra vez da dos, esto es al menos lo que he visto en los programas de algunos canales de cable en donde hablan de numerología para principiantes. Y allí me quedo con la numerología, porque la verdad señores, que sea uno reducido o dos reducido no me dice nada, o si: que vamos por el step dos y faltan unos cuantos.

Decidida a seguir con el giro que le imprimí a mi vida el año pasado,  es que me compre varios objetos para continuar la tarea de estar despabilada y no sentirme chupada por las confesiones de algún loco lunático (esto quedara para especificar más adelante, sepan entender, tantos meses sin sentarnos a tomar ese cafecito y me voy a estar despachando tan rápido).

Number one:  que me puede entusiasmar tanto como para dejar de lamentarme por mis fallas amargamente? Bueno, una portátil.  Portátil y a la cama, portátil sin cables, portátil que diga exactamente lo que vos queres que es la música que vos pones y punto, portátil que no la toque nadie: no hay que borrar enlaces, ni visitas a paginas sospechosas ni búsquedas de palabras raras, se pueden subir fotos condicionadas y en no condiciones de tu persona y tener alguna que otra carta o secreto guardado. La clave? Y bueno, buscaremos alguna sofisticada que no sea 1234 y sino esta esta cosa maravillosa que es el lector de huellas digitales.

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Alto el fuego

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Soledad

Artista: Patrick St. Germain

Mira,

yo aquí me bajo,

yo dejo el tren en esta estación.

Me asusta, tu guerra, menos

que el alto el fuego en tu corazón..

Linda,

cuando vos quieras,

dejo este amor donde lo encontré.

En tren con destino errado

se va más lento que andando a pie..

Mi zamba será sincera.

Será, creo, para bien,

y no será porque quiera,

que estoy dejando marchar tu tren.

Mira

por la ventanilla,

verás mi rostro alejándose.

Hay quien dice que el camino

te enseña cosas ; yo no lo sé.

Mi zamba se irá contigo,

tendrá una buena razón …

Y yo en este andén vacío

viendo alejarse mi corazón.

Alto el fuego – Jorge Drexler

Alto el fuego! Fin de la guerra y bienvenido el duelo.

Duelo es esa palabrita ante la cual se nos eriza la piel y decimos no quiero afrontarlo. Preferir ser baleado una y otra vez con palabras mordaces e indiferencias parece un acto de valentía, hasta que terminamos tan perforados por dentro que no queda otra que dejar ir, dejarse ir o como deseen llamarlo.

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