“Y si te toca llorar es mejor frente al mar”

Lejos estoy de conocer el Mediterráneo. Hoy es como el horizonte, marchando un paso tras otro y cada vez más lejos de llegar a destino. El mar, agua en fin, más o menos salada, más o menos cristalina, es el lugar donde dejé mis huellas y mis lágrimas, como un perro que busca sus respuestas en las olas que vienen desde lejos. La espuma que queda sobre la arena va dibujando jeroglíficos inentendibles hoy para mí.

Mientras imagino la casa en la playa que cobijará mis secretos y amores más preciados, mientras el aire huele a mar y a pesca, mientras las gaviotas picotean aquí y allá, me llega una melodía conocida.

Llevo mi vestido rojo que levemente se levanta con el viento, me siento liviana y llena de colores para desparramar sobre el lienzo. A medida que voy caminando tengo la misma visión que tuve hace tiempo sobre el asfalto: la silueta que camina hacia mí y me susurra al oído palabras de amor.

Vuelvo al mar, y me digo que no nací ni en el Mediterráneo ni en otro mar. Puede un perro nacer en el mar? Me dejo llenar los pulmones de aire y salgo volando ….

Puerto mediterráneo Artista: Michael O’toole

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La decisión

Puerta de la Vida – Artista: Mary Schaefer

La tarde de verano acariciaba las hojas verdes de los árboles pero no alcanzaban a evaporar las lágrimas de ella. Hizo varias cuadras caminando. Si alguien la vio ella no se percató.

Pasaba caminando todas las tardes por esa avenida, ella era consciente de que tenía una lista interesante de seguidores que admiraban su paso, sus rulos al viento y la carne firme de la juventud. Pero ese no era el día para andar notándose bella.

Ese día se deslizaba por la acera de manera monótona, un paso tras otro sin saber adonde iría a parar. Sus veinte años le pesaban y de pronto se sentía mayor para tanto sufrimiento.

Al cruzar la calle vio una escalinata, y por alguno de esos impulsos raros de la vida se decidió a escalar cada peldaño como si en eso se le fuera la vida.

El campanario daba las ocho. Empujó la puerta grande de madera y entró a la iglesia. El aire fresco del lugar la hizo estremecer. Cuando se acostumbró a la oscuridad del lugar, pudo divisar algunos fieles sentados en los últimos bancos de madera. Una señora de edad avanzada repartía algunas hojas entre los bancos, otra no mucho más joven prendía algunas velas.

Se recordó a sí misma tan solo unos pocos años atrás, con uniforme escolar y leyendo algún salmo en la capilla del colegio. De pasada por los recuerdos, también se le vino a la mente la foto del grupo de egresados donde no le permitieron estar porque estaba un poco embarazada.

Miró para el costado y divisó el confesionario. Llegó hasta allí y se arrodilló del otro lado del cuchitril. Tuvo que pensar unos minutos cómo era la introducción de la confesión, casi ni se acordaba. Puteó y se preguntó si había que decirlo sí o sí para confesarse.

-Padre, no me acuerdo lo que hay que decir. Hace mucho tiempo que no me confieso.

“No se por qué pecado empezar”, pensó luego.

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Oh l’amour: esa cuestión para nada filosófica

Sinfonía en rojo y caqui I Artista: Laurie Maitland

“Y qué, quieres que deje de amar? Quieres que diga que he estado equivocada toda mi vida, que la humanidad es despreciable, odiosa, que siempre lo ha sido y lo será? Y tu desprecias mi angustia como una debilidad y un pesar pueriles por una ilusión perdidas? ….Nuestra vida se compone de amar y no amar es dejar de vivir” George Sand, 1871.

“Ojalá encuentres al amor de tu vida”, dijo y cerró la puerta suavemente. Ni siquiera en ese momento hubo lugar para algún gesto con vestigio de pasión, locura o desorden.

Ha pasado un tiempo desde que escuché esa frase, y desde esa instancia hasta ahora he escuchado muchas otras.

Que el amor no se busca, puede que se encuentre, puede que no. En esta búsqueda interminable de la definición acertada sobre semejante palabrita, es que he estado torturando a las personas que me rodean, con preguntas disparatadas sobre lo que es el amor, sobre si alguna vez lo han visto de pasada, o han sentido algún indicio de que lo tenían cerca.

Para ser sinceros todo comenzó con una pregunta más exacta: en cuánto tiempo estamos seguros de si es amor?

En este punto es que me dirijo a mi colección de películas, agarro el dvd de Los Puentes de Madison y la respuesta más corta que recibo es: cuatro días. Si alguien ha visto o conoce alguna pareja que haya tenido la certeza del amor (no chicos, calentura no, enamoramiento tampoco: a-m-o-r) antes de los cuatro días, avísenme porque podríamos estar ante un nuevo record mundial digno de las olimpiadas de este año.

Es tan rápido el veneno de Cupido? O es que ese amor de cuatro días se sostuvo porque en realidad no se vieron nunca más en la vida? Estamos cerca…

Miro la biblioteca y veo algunas novelas de Jane Austin. Convengamos que en casi todas hay que pedalearla un poco más, el amor está, eso sí: nada de levantarme la falda o mirar por arriba del escote.

Eso me hace pensar en que posiblemente esta libertad que tenemos de toqueteo, muchas veces tapa algunos síntomas, y como dijo mi amiga la Dra. Amor, muchas veces crea espejismos de intimidad que no son reales.

Pero este es otro tema. Volvamos al tiempo.

De pronto uno o dos o tres meses me parece un tiempo disparatado para decirle a otra persona Te Amo -pongámoslo con mayúsculas porque vale la pena-, pero si tus signos vitales están a punto de reventar y no hay razón que domine los sentimientos, yo te recomiendo que desembuches “amor”. Si sentís que las cosas que antes de ayer no ibas a hacer por nadie en el mundo y ahora estás a punto de hacerlas, bueno, respirá hondo, tomálo con calma, mostráte como sos exactamente hoy -no esperes a mañana- y dale la bienvenida al más inexplicable de los sentimientos.

Volviendo al temita de las posibles definiciones, descubrimientos o aproximaciones sobre el amor, he recibido por respuesta cosas como: “esa es una cuestión muy filosófica”, “amor es sólo una palabra”, “es intangible”, “preguntáme algo sobre física, matemáticas o contabilidad, no hay como errarle, amor? Uf”, “Vos sos muy soñadora, esas cosas no pasan”.

Para algunos, la certeza del amor les ha llegado tarde, exactamente luego de que se cerró la puerta o se terminó la relación. Ante tamaña confesión y con la seguridad de que habían quedado cosas pendientes no me quedó otra que sugerir que llegado el momento hay que sacarse lo pendiente de encima. Lo pendiente no es precisamente decir te amo después de que el agua corrió y corrió por debajo del puente. Pero es la maldita espina, la duda eterna de que si hubiésemos manifestado nuestros sentimientos, escuchado nuestra intuición, no haber sido tan necios, por lo menos otro hubiese sido el resultado. Ojo chicos, nada de tirarse por el tobogán de los amores no correspondidos, ese es otro canal.

Es ahí en donde ordeno mis pensamientos y descubro que el amor vale la pena ser vivido al cien por ciento, sin guardarse ningún tipo de reservas, ni pensamientos, ni miedos, ni dudas. Por qué guardar las caricias para mañana? O el susurro al oído? Las ganas de abrazar, o el sueño ese en donde dormimos todas las noches con nuestro amor, despertamos con él y nos volvemos a dormir con él?

Mañana veremos si duró, si cumplimos nuestros sueños, si pusimos huevos y ovarios para agasajar lo que sentimos, si habrá lágrimas, desconcierto o desilusión. Pero no se podrá decir de ninguna manera que no fue un amor vivido.

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Polos opuestos

Encuentro cercano Artista: Talantbek Chekirov

El era un hombre errático, huidizo, poco convencional. Las reuniones sociales, cumpleaños, fiestas, salidas y derivados no eran lo suyo. Correcto al hablar, pocas amistades, estructurado.

Si se asentó fue por seguridad. Los treinta son el momento justo para semejante cosa. Para ese entonces un hombre ya fue y vino por varios paisajes: montes, sierras, selvas. Era hora de la llanura, un lugar propicio y sin grandes sobresaltos.

Qué mejor que una casa tibia esperando al regreso del trabajo. El almuerzo a las doce puntual, comidas caseras, el mate siempre listo, niños riendo, siesta y nuevamente el trabajo llamando a la puerta. Cenas silenciosas, la cama ordenada. Fines de semana poblados de ocupaciones. De nuevo el lunes. Y así giraban los días como una vuelta al mundo.

Esta puede ser la historia de casi cualquier hombre. Esos que nos cruzamos por la calle y nos preguntamos qué hacen de sus vidas, si aman a alguien, si ríen, cuando fue la última vez que abrazaron, si viven la vida que alguna vez soñaron, si leen cuando están sentados en el inodoro o si roncan mucho por las noches.

Pero…. siempre hay un pero.

Pero fue la mujer con la que se cruzó una mañana. Loca como pocas, Conce no tenía nada mejor que hacer de su vida que meterse en un brete tras otro. Desordenada, histérica, bella, insegura, independiente, tímida y encaradora, obviamente no usaba reloj y el trabajo es una de esas cosas que uno tiene para subsistir. La casa? Una morada cálida para disfrutar de su propia compañía. Hombres? Nada muy comprometido. Desde su separación tenía algo muy claro: hombres sí, pero con cama afuera. Reuniones sociales, comida preparada, mucho gabinete, gimnasio, Pilates y cuanta cosa anduviese dando vueltas para levantar la autoestima. Pilchas las mejores. Fines de semana en algún spa, viajes a Mardel para recorrer la Guemes. Nadie a quien rendir cuentas ni explicarle que está haciendo uno en este momento.

Entre tanta cosa justo se fue a topar con él. Fue un lapsus, un momento de distracción, unos segundos en donde miró para donde no debía. Obviamente que no se encontraron en un pub nocturno. Fue la puta casualidad que los hizo verse en la vía pública como si no hubiese nada más circulando por la calle.

Dirían algunos que era la frutillita que le faltaba a la torta.

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Esa amante inoportuna…

I Am Not Alone Artista: Patricia Awapara

Mientras busco mis propios adjetivos para describir los minutos que se me pasan y las palabras que no llegan, trato de huir de ella. Esa soledad maldita que viene sin llamar a la puerta. Viene y se retira, nunca estamos seguros de la hora de su llegada, ni siquiera es garantía su ausencia el quedarnos acompañados. Miro mi biblioteca recién ordenada y busco en alguno de los libros una de las historias que me ha acompañado hasta hoy, rellenando mis horas sin sueño….

Corro mi vista, y veo agrupados en un nuevo intento de orden los libros levanta muertos que me han acompañado en algunas etapas.

Frases de todos los colores: elogiando la lentitud, la soledad, mirarse al espejo y verse bello, estar solo y ser feliz, visualizar los sueños, sacarle una foto al deseo, dejar ir, estar listo para recibir, tener paciencia, ordenar los cajones, desterrar lo viejo, dejar lugar para lo nuevo, no poner cosas debajo de la cama, colgar un atrapa sueños sobre la cama, darse tiempo para el placer, buscar el horizonte y no parar hasta encontrarlo, dar para recibir, aprender a recibir…. , correr el planeta que estaba en oposición el día en que nacimos, aprender a perdonar, aprender a olvidar, amar, ser amado, llorar, vivir y vivir, ser libre, no parar de soñar….no parar de amar, no parar…

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Pongamos las cosas en perspectiva

All Posters.com

“Las únicas 12 ½ reglas para escribir que siempre vas a necesitar:

  1. Si escribes todos los días lo harás mejor cada día
  2. Si es aburrido para vos es aburrido para el que lo lee
  3. Adquiere un hábito de escritura y permanece con ella
  4. La poesía no tiene que rimar, la poesía no tiene que rimar…
  5. Resiste a los estereotipos, en tu vida y en lo que escribes
  6. Los escritores leen. Los escritores leen mucho. Los escritores leen todo el tiempo.
  7. Haz una lista de tus palabras favoritas y libros y lugares y cosas.
  8. No tiene por qué haber siempre una moraleja en la historia.
  9. Siempre lleva encima una libreta y una lapicera de repuesto.
  10. Toma un paseo, una caminata. Baila. Saca los yuyos. Lava los platos. Habla sobre eso!
  11. No escribas solo con un estilo. Prueba algo nuevo.
  12. Aprende a contar las dos partes de la historia

12 ½. Deja de mirar este póster! Escribe algo ahora!”

Write – Chariklia Zarris – All Posters.com

Muchas veces escribir es una manera saludable de poner las cosas en perspectiva.

Las palabras encierran su magia y la lapicera, el teclado de la pc o de la portátil nos van guiando hacia lugares que no imaginamos nunca que íbamos a llegar. Hoy tomé el camino más largo, lapicera negra, hojas A4 sin renglones, escritorio con fondo blanco para imaginar que los límites de la hoja realmente no existen.

Por la hora en la que estoy haciendo esto, se que mi tarea será interrumpida, y eso es todo un riesgo , tomando en cuenta que los sucesos que me ocurren a diario muchas veces me sacuden como si yo fuese un velero que navega en una tormenta.

Llevo quince renglones de letra despareja que luego tendré que transcribir en la computadora. Siento la misma presión en mis dedos contra la lapicera como la que hace la mano de un bebé tomando la de su madre. Seré fiel en la transcripción o cambiaré estas palabras imperfectas? Tendré la misma fidelidad en la vida siempre o algún sacudón trastocará mis valores?

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