“Toma mi dirección cuando te hartes de amores baratos de un rato… me llamas”.

La semana estaba siendo dura. El clima estaba mostrando que el otoño se iba abruptamente. Aunque el almanaque dijera otra cosa Mayo terminaba con lluvias, bajo cero y nieve.

Mientras estas cuestiones climatológicas se sucedían y los autos amanecían con escarchas, algunas personas tuvieron la suerte de abstraerse de todo esto.

Ella nunca estuvo pendiente del clima en realidad, era un detalle más que se podía solucionar con más o menos ropa. Para él la cuestión era totalmente distinta, el clima era un factor muy importante en su vida cotidiana.

Nunca más recordó luego de aquel día en medio de la semana, si había llovido o no, si el frío era bajo o sobre cero. Un tsunami pasó sobre su ser para dejarlo dando vueltas en pleno estado de desconocimiento propio. Ella lo había dejado desconcertado. El la había puesto a ella en estado de trance.

Lo mejor del clima interior es cuando este coincide, frío-frío, calor-calor. Esa noche el clima estuvo igual para los dos.

El final? No, esta es otra de esas historias de las cuales desconocemos el final.

Log Burning in Fireplace – Chris Rogers

“Puedo ponerme cursi y decir

que tus labios me saben igual que los labios

que beso en mis sueños,

puedo ponerme triste y decir

que me basta con ser tu enemigo, tu todo,

tu esclavo, tu fiebre, tu dueño.

Y si quieres también

puedo ser tu estación y tu tren,

tu mal y tu bien,

tu pan y tu vino,

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“Quitándoles el polvo a esos vestigios de emoción”

Esperando – Janusz Migacz

Otro día más de espera.

La espera resulta ser muchas veces como un aire fresco y pacífico, otras es como un huracán que termina con la paciencia de cualquier ser vivo y hasta de los inertes.

Mientras vivo mi vida como siempre, dejo pasar al de la derecha y al de la izquierda, ayudo a la pobre chica a la que se le rompió la camioneta en el medio de la avenida, ignoro los comentarios malintencionados, me aferro como una garrapata a la buena onda de quienes me aprecian, mantengo mi honestidad brutal a 200%, escondo algunos sentimientos porque soy insegura, me alejo de la realidad cotidiana porque en este momento apenas si puedo con mi propia realidad. Mientras… sigo siendo leal conmigo misma, apuesto como toda la vida a que los mejores resultados llevan tiempo y esfuerzo.

Mientras espero, me muerdo las uñas por no hablarte, no invadirte y no comprometerte.

Mientras espero esquivo los embates, los golpes y trato de desatarme de las cadenas.

“La silenciosa cosecha de todos estos años

se agosta en los cajones, envejece conmigo.

De tarde en tarde, mi mano se distrae

quitándoles el polvo a esos vestigios

de emoción

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Sin mirar atrás

Llegó el día en que me miré en el espejo y me dije: bella. Sólo esa palabra diminuta, pero con una fuerza interior increíble. Nadie más en el universo podría decirme bella y que yo lo creyera. En cambio esta vez estaba frente al espejo del baño, mis ojos me miraban y de pronto cualquier ángulo de mi rostro parecía distinto, hermoso, casi perfecto.

Ese día mi transformación se vio reflejada en el exterior.

Es imposible detener esa oleada de cambios que surgen desde dentro, imposible detener las huellas que van dejando, imposible detener la sonrisa que se va formando.

Estar solo y sobrevivir a ello es uno de los actos paradójicamente más bellos. Siempre hay una primera vez: la primera vez que le ponemos agua al zorrino del auto, la primera vez que sacamos un tapa rollos para arreglar una persiana, la primera vez que miramos a un desconocido con ganas de que nos ame, la primera vez que dormimos sin las almohadas al costado para hacer bulto.

De pronto pequeños actos como bañarse, mimar el cuerpo, alimentarse, leer largas horas o escuchar música en soledad, son actos sublimes, que uno a uno reflejan liberación y bienestar.

Bien estar con uno mismo.

El cambio es inevitable.

Ya no hay vuelta atrás.

FogStock

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¿Qué diablos hago amándote?

Lirios y balcón – Didier Lourenco

Ay amor – Mónica Molina – De cal y Arena – 2003

“La tarde se detiene en mi balcón,

iluminando este rincón de mi soledad.


Resulta tan difícil dividir lo que me dicta este sentir entre la verdad…

Ay, ay, amor, si sé que no me puedes querer,

¿qué diablos hago amándote?

Soy prisionera de tu calor.


Amor, ya no me dejo de repetir,

¿qué será lo que veo en ti, si al cabo sólo queda el dolor?

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La casa de la playa

Paseo por la playa – Daeni Pino

Me levanté más temprano de lo usual esa mañana. No muchos kilómetros me separaban de mi destino. Los hice como siempre, tal vez un poco más lento que en otras épocas -los reflejos empiezan a fallar con los años-.

Luego de dejar la ruta tomé el camino de tierra zigzagueante que me llevaba a la casa.

La casa se llamaba La Elena. No sé por qué, tal vez porque había leído su significado y me había gustado mucho: la resplandeciente. Me pareció que era un nombre de buen augurio eso de brillar.

Años estuve dudando donde colocar esa casa que  imaginé  tener desde los veinte años. A esa edad siempre pensé que estaría en la playa, y sería algo así como una casa de madera pintada de blancos y ocres, pisos crujientes, elevada una altura apropiada desde el suelo, tan cerca del mar como para dormir acurrucado en él todas las noches, tan lejos de la civilización como siempre me había gustado.

A los treinta imaginé -sin conocerte aún- una casa cerca de las sierras, tal vez cobijada por una. En esta oportunidad era de material, con troncos de madera y piedras de las canteras de Tandil, emplazada en un lugar boscoso e inaccesible.

La casa de los cuarenta la imaginamos juntos, porque ya estabas conmigo, luego de estar una eternidad soñandote.

Hoy, a muchos años de todo eso, estaba frente a la casa de mi vida, aquella en donde pasamos nuestros últimos años juntos. Si hay algo en común que tuvieron estas casas que soñé fueron el sofá y tu presencia. Sabés que he tenido otros amores en mi vida, porque siempre que estuve en una relación dí lo mejor de mí. Pero en tu interior está la certeza de ser mi último y gran amor, mi sueño, mi meta, mi último descanso, mi pasión, mi locura y mi paz, la bisagra que me llevaría a mis últimos años de soledad conmigo misma, mi último beso y mi última despedida.

White Sand – Daeni Pino

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Apuntes de cosas perdidas

Lo perdido

¿Dónde estará mi vida, la que pudo

haber sido y no fue, la venturosa

o la de triste horror, esa otra cosa

que pudo ser la espada o el escudo

y que no fue? ¿Dónde estará el perdido

antepasado persa o el noruego,

dónde el azar de no quedarme ciego,

dónde el ancla y el mar, dónde el olvido

de ser quien soy? ¿Dónde estará la pura

noche que al rudo labrador confía

el iletrado y laborioso día,

según lo quiere la literatura?

Pienso también en esa compañera

que me esperaba, y que tal vez me espera.

Jorge Luis Borges

De pronto la tarde empezó con música de fondo, Eric Clapton me cantaba Get Lost desde mi equipo de música. La tarde pintaba con la persistente lluvia otoñal, que termina de humedecer las crujientes hojas que yacen sobre la acera. Lluvia. El otoño aún no termina y la lluvia viene luego de una tremenda pausa a tratar de limpiarlo todo.

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Eso que llaman estar enamorados… de vez en cuando funciona

Secret de Coeur – Rob Hefferan

Mi querido amor:

Creo que ya son varias las cartas que tengo en mi poder -escritas de puño y letra- y sin enviarte. Se suman y suman a esta colección de cartas no enviadas, cartas no correspondidas y no leídas. Mis promesas de olvidarte quedan en la nada, son como embarcaciones de papel que poco a poco se van humedeciendo, imposible resistirse.

He pensado que este amor platónico que siento, hubiese calzado mejor en otro siglo, sería más comprendido y hasta parecería más acorde. Qué es esto de mirarse sin tocarse, desearte sin demostrarlo? Esta corriente eléctrica que hay entre los dos sacude mi alma.

Es cierto que el enamoramiento es como una adicción? De ser así yo siempre viví esto como en un período de abstinencia.

Otro día más se suma en mi almanaque y ya no sé que desear. Que se caigan todas las hojas, que pasen los meses, que terminen mis temblores, que se vayan mis rubores y estas cartas queden guardadas en el eterno baúl de aquellas cosas no realizadas.

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Ateniéndose a las consecuencias

Azul II – Joan Miró

Escribir -para mi- nunca es una tarea sencilla. Las ideas vienen a paso de tortuga cuando uno no está entrenado ni tiene el talento. Para que vinieran más rápido habría que apelar más de lleno en la realidad y eso puede resultar muchas veces peligroso.

Probemos…

La primera vez que escribí algo personal, tenía alrededor de ocho años. Obviamente se trataba del famoso diario, convertido hoy en blogs, fotologs y demás afines.

Realmente me encantaría tener algún vestigio de tan antiguos escritos. Debe ser una experiencia rara eso de encontrarse con el otro yo mediando tantos años de diferencia. A falta de certezas sólo les puedo decir que ese diario terminó censurado y en la basura. Era mi primer choque abrupto contra mis propios sentimientos plasmados en el papel. Mensaje claro: decir lo que uno siente o piensa es decadente y puede traer papeles prendidos fuego.

Creo que dejé pasar algunos años, y ya en la pre adolescencia, viendo que las charlas entre amigas no eran suficientes, volví a la carga con eso del diario personal. Claro, ya con otra edad, otras ideas, otros sueños y otras concreciones.

Este diario tuvo un poco más tiempo de vida útil, incluso se dio el lujo de pasear por allí, llevando a cuestas cartas, anotaciones, dibujos, notas de amor, una rosa y una carta de la madre de mi novio diciendo lo indignada que estaba al vernos en su propia casa teniendo sexo. Too much!

Como en casa nunca se practicó la democracia, no existían los papeles confidenciales y obviamente no se permitía que los hijos tuviesen sexo antes de casarse, el diario terminó casi como el primero. Digamos que fue una especie de sincericidio: el diario íntimo terminó a la par de cualquier diario capitalino en su edición matutina. Yo quedé expuesta, y la verdad al final, fue un alivio. Eso de llevar una doble vida nunca fue para mí.

Luego de otro lapso no tan breve, mis escritos nunca volvieron a tener tintes tan personales. Sobre los veinte me animé a escribir algunos versos, alentada sobre todo por las largas y tediosas horas en las que hacía de madre y ama de casa.

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Millás y Vicent: apuntes sobre los blogs

Los que conocen mis gustos ya saben mi admiración por Millás, amor reciente a primera lectura, podría llamarse esta fascinación que tengo con el autor.

De paso por Argentina, el suplemento Adn Cultura de La Nación, ha publicado una entrevista a Juan José Millás y Manuel Vicent, enmarcada en la temática del periodismo y la literatura.

La nota, es interesante en su totalidad, aunque aquí quiero hacer una breve mención a la temática de los blogs.

Al respecto el diálogo es el siguiente:

“-¿Cómo se llevan con los blogs ?

Millás: -Si tuviera tiempo, me gustaría tener un blog. Ocurre que hay una idea equivocada con este tema. El soporte no te da una inteligencia que no tienes. Si eres tonto en analógico, eres tonto en digital también. No tienes por qué ser más brillante en el blog que cuando escribes en el periódico. Por eso hay tal cantidad de blogs en el mundo. Cada día se incorporan más de dos millones de blogs

Vicent: -También se caen otros. Yo no tendría blog .

Millás: -Hay como una fantasía de que el soporte va a darle talento al artículo. Lo que pasa es que mi energía está en los artículos. A veces fantaseo con la posibilidad de hacer un blog con seudónimo y llevar adelante una segunda vida. Manolo también creo que la ha tenido. Hacer una novela con seudónimo. ¿Qué pasaría si hago una segunda vida como escritor?

Vicent: -Alguien que no lleve una doble vida no es interesante. Una mujer que no lleve una doble vida no tiene interés. El hombre normalmente la lleva y mal.”

Y la verdad es que estoy de acuerdo con que el soporte no le da chapa al blog. Pero sí da oportunidades. En lo que concierne a blogs estrictamente literarios, da oportunidad de compartir el trabajo propio en el momento, con el lector y pasando por alto críticas especializadas. Aunque ese mismo atajo también podría ser la trampa por la cual el autor no llegara a progresar escribiendo una novela o una recopilación de poesías por ejemplo.

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“Que los otoños te doren la piel…”

La boda de Bella – Marc Chagall

Mis días actuales están lejos de ser una noche de bodas, menos una luna de miel. En estos días en donde se complican las cuestiones domésticas, se inundan los baños, se rompen las persianas y debo fijarme de que algo no se prenda fuego ni de chocar en la calle. Son días de convulsiones y de tormenta. Mientras espero que pase, me acurruco y me refugio, me río y bailo sola dentro de mi cucha. Por suerte, la música me llega siempre en los momentos oportunos.

“Que el maquillaje no apague tu risa,

que el equipaje no lastre tus alas,

que el calendario no venga con prisas,

que el diccionario detenga las balas,

Que las persianas corrijan la aurora,

que gane el quiero la guerra del puedo,

que los que esperan no cuenten las horas,

que los que matan se mueran de miedo.

Que el fin del mundo te pille bailando,

que el escenario me tiña las canas,

que nunca sepas ni cómo, ni cuándo,

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Sólo divagaciones

Simon Silva

1 de enero de 1970.

Cambio de década, cambio de espacios. El hombre parecía un ser que podría conquistarlo todo, habiendo dejado hace poco las huellas en la luna. Con esas huellas marcadas, se rompía es espejismo de ensoñación sobre el satélite brillante.

1970. El año del perro de metal ya estaba en curso. Yo nadaba en la panza de mi madre biológica tratando de no enredarme con el cordón que nos unía en ese momento. Mi nacimiento fue un cimbronazo, fue el sacudón de la vida. Los últimos meses en ese medio acuoso tal vez fueran los últimos en los que mi madre estaría en paz consigo misma.

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No está perdido aquello que no fue.

En estos días, salir a correr implica escuchar el propio ritmo de la respiración junto con el crujir de las últimas hojas debajo de mis zapatillas. He resistido a la tentación de revolcarme como un can en la montaña de hojas que el cuidador de la plaza dejó en una de las esquinas.

En estos días, la amistad se expresa como uno de los bienes más preciados, el sol de otoño acompaña sin viento esta paz que inunda mis horas, algún que otro sueño se diluye lentamente dando paso a otros, y me doy cuenta de que mi fortaleza existe porque alguna vez fui débil.

En estos días, no me puedo olvidar de Ismael Serrano, quien no sólo anda por estos lares, sino que siempre está dentro de mi discografía predilecta. Y este tema va marcando varios senderos: el otoño, la amistad, el tiempo, el amor, y crecer.

Por la amistad.

Recuerdas los tiempos en que, viejo amigo,

ardía en tu boca la azul madrugada.

Borracha, Afrodita reía y brindaba contigo

dejando el olor de otro cuerpo en tu cama.

¿Dónde encallaron esos días?

¿En qué luminosas playas?

Huyendo de ti y de la aurora, escapaste

buscando en mil bares el abracadabra

que detiene el tiempo, pero regresaste

y te encontraste a ti mismo esperándote en casa.

Y el alba sincericida

trajo su rutina y su ancla.

El amor es la piedra que Sísifo (1) empuja.

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“No conozco otro mar más que tu cuerpo”

Andrómeda ‘Andromède’, mármol. 1885

Cuando salgo de paseo por las exposiciones virtuales -todas las visitas son de momento guiadas desde la sala de mi casa-, en general elijo las pinturas, los colores y las sombras de los óleos. Pero, dentro del mundo poco explorado para mí de las esculturas, Rodin es mi debilidad.

Más allá de los análisis sobre su vida, sobre los innumerables “por qués” de su obra, si estaba obsesionado o no con el sexo, deberíamos detenernos un momento y admirar su obra tal como se presenta.

El cuerpo desnudo en su máxima expresión. La comunión, la unión, la pasión que El Beso nos transmite. El cuerpo de mujer erotizado, esbozado con algunos trazos y teñidos de acuarelas, el auto descubrimiento del cuerpo femenino y su autosatisfacción. Muy osado para su época, Rodin nos muestra al desnudo, cobijados con nuestro propio cuerpo y explorando su infinitud


Torso ‘Torse d’Adele’, hacia 1882.

En este extracto de El País Burillo nos explica cómo las esculturas y los dibujos de Rodin implican dos trabajos paralelos:

“Pablo Giménez Burillo, comisario de la exposición, explica que con su trabajo ha pretendido mostrar dos discursos paralelos: uno relatado a través de las esculturas y otro a partir de los dibujos. “Son dos historias diferentes, inevitablemente conectadas, que cuentan cómo un gran artista transformó para siempre la representación del cuerpo humano”. Los dibujos, aclara, pertenecen a los últimos años de la vida del creador. “No son bocetos preparatorios de sus esculturas, como podría pensarse. Están hechos de una manera muy rápida, mirando directamente a la modelo y no al papel. Después los calca, los siluetea y los colorea. Hizo muchísimos y son piezas muy delicadas. Es también la forma de expresión en la que se habla del erotismo de una manera más explícita”.

Desde el territorio confortable de la escultura, la exposición propone un salto al lado más oculto de Rodin. Es en sus dibujos donde volcó sus mayores obsesiones sexuales. La Europa oficial desarrollaba campañas contra el amor extraconyugal, la prostitución y la pornografía, las madres solteras y todo lo que escapase a la moral más estricta”.

Nota completa

Mujer desnuda ‘Femme nue á la jambe gauche écartée’. Carboncillo y manchas de gouache. 1890.

Info: La Fundación Mapfre (www.fundacionmapfre.com) abre mañana al público una retrospectiva en la que por primera vez se pueden ver en Madrid 33 esculturas (12 bronces, 3 mármoles y 18 yesos) y 90 dibujos pertenecientes a las colecciones del Museo Rodin de París. La edad de bronce, El beso, Manos de amantes, La avaricia y la lujuria o Balzac son algunas de las piezas más impresionantes y justamente célebres. La exposición se centra en la obra del escultor dedicada expresamente al cuerpo desnudo. El País

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“Sombras sobre luces en la clara oscuridad…”

Paisaje con mariposas – Dalí

Hay días en que terminamos extenuados, aunque no tanto como para que la comisura de la boca haga un dibujo similar a una sonrisa. Una sonrisa genuina, transparente, que trae la paz de la tarea bien realizada.

Aunque el significado de lo bueno está muy vapuleado últimamente, insisto con que lo bueno es aquello que nos permite dormirnos a la noche, seguir viviendo al día siguiente y cada tanto recibir algo de lo sembrado. Dar, recibir, expresarse, abrirse, sincerarse, vivir, tener miedo y afrontar el cambio.

Así como cada día tiene horas y minutos tremendos, nuestra vida contiene los mismos surcos en los cuales a veces nos caemos como a un precipicio.

Hoy mis palabras nadan en un momento que pulula entre un final y un comienzo. La hamaca se mece con la suficiente fuerza como para que en el momento indicado demos el salto. Hoy siento que mi jornada fue fructífera, y me queda el sabor de la acción correcta. No puede haber error.

Imposible mecerme antes de saltar sin nombrar a Luis, quien me ha acompañado todo este tiempo de transformación. Aleluya.

Un relámpago de sueños

entre látigos y dueños,

un océano de vida,

una lágrima suicida,

una sangre derramada,

las razones de la espada,

aleluya.

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Toca tus runas y pregunta… pregunta…

Se que colgué en un árbol mecido por el viento

nueve largas noches

herido con una lanza y entregado a Odín,

yo mismo ofrecido a mí mismo,

en aquel árbol del cual nadie conoce el origen de sus raíces.

No me dieron pan ni de beber del cuerno,

miré hacia lo hondo,

Tomé las runas

las tomé entre gritos,

luego me desplomé a la tierra.

Rúnatal – Edda poética (Wikipedia)

En estos días estoy devorando La suma de los días, libro de Isabel Allende. Con este libro y El Mundo de Millás, confirmo que mis gustos van siempre a la par de lo autobiográfico, la narración en primera persona y el protagonismo del que escribe.

Ya en los primeros capítulos me encontré con el círculo de las Hermanas del Perpetuo Desorden: una suerte de grupo femenino con su propia frase de cabecera: “No hacer daño jamás y hacer el bien cuando se pueda”.

Nunca se me ocurrió sugerirles al grupo de atorrantas -en total somos cinco- que bautizáramos nuestro grupo con algún nombre adecuado. Aunque desorden bien puede estar en el título, atorrantas también.

Nuestro grupo está muy lejos de tener un nivel espiritual elevado, más que nada son nuestros pensamientos dichos en voz alta, revueltos muchas veces por algunas copas de buen vino encima, mucho darle vuelta a las cosas, mucho razonar, mucho soñar, mucha crisis y catarsis.

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Muda cadena de sueño

Luego de varios intentos por asesinar esta fantasía absurda, de pronto seguí el consejo de las runas míticas: Is, la inmovilidad, la quietud, la pausa, la no acción, la espera.

Apenas salida del deshielo y la parálisis, he logrado disipar tu entidad hoy inexistente.

Aunque ha decir verdad, he querido otorgarte dos minutos más de vida, lo que dure mi despedida.

No es una despedida forzada sino natural, como cuando un chico se despide de su amigo imaginario, de su osito o aquella manta que lo ayudó a dormir en las noches. Hoy, en el momento en que estoy a punto de cruzar este puente, descubro que es momento de dejarte y agradecerte. Tu presencia ha sido vital para mi movilización y mi auto descubrimiento.

Has significado mí abril, mis hojas sobre la vereda, mi futuro, mi esperanza, mis sueños, mi corazón encandecido, mi faro iluminando mi destino, la mano que se tiende para saltar un obstáculo, mis palabras, mis sonrisas, mi mirada, mi adiós.

Dejo que tu espíritu etéreo vuele para acompañar otras almas solitarias. Se de tus grandes poderes de conversión y adaptación a cada necesidad, sé que eres como un ángel de la guarda que nos mima el corazón cuando así lo necesitamos.

Me ves? Me estoy sonriendo.

Adiós.

Quiero apurar cada grano de arena

y el aire exacto que vaya quedando

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Si te separás…

Soledad en amarillo – Ronald Ray Rogers

Hay momentos en la vida en los que uno no sabe bien por qué debe tomar algunas decisiones, muchas veces un pálpito, otras un camino que no se ve muy claro pero que igual tomamos.

Dentro de los caminos más difíciles a tomar está la separación, el final, la muerte del amor, de la convivencia.

Hace mucho tiempo una abogada amiga escribía un post que empezaba con “Si te separás es bueno que sepas que…” . Como observadora, diría que si te separás es bueno que sepas que de pronto tu mundo estará patas para arriba, la incertidumbre vendrá incluida con el café instantáneo por las mañanas.

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Te imagino

Perdón que no pude cumplir la promesa de no volver a escribirte.

Las señales parecieran que llegan dispersas, de una en una. Algunas son de avance y otras de retroceso. Si uno pudiera tener las cosas bien claras tan solo con mirarse!

Estos días de calma e introspección, los he aprovechado para bucear en mis anhelos, con la fatalidad de que en cada buceo encuentro tus ojos.

He llegado a fantasear con que tu persona es una entidad que sólo contiene tus ojos ambulantes. Tus ojos y tu mirada. En pocas oportunidades he logrado verte de cuerpo entero. Verte resulta ser un efectivo elixir hipnótico que me deja dando vueltas.

Es la mirada el tan ansiado espejo del alma? O realmente debería consultar con un oculista para saber si hay ojos que nacen con mayor brillantez que otros?

La calma llega cuando imagino que representan un gran océano, cristalino pero con algunas turbulencias, calmo pero revoltoso. La certeza de que en algún momento las olas puedan agitarse también me traen paz, porque es el justo equilibrio de cómo debieran ser las cosas.

La distancia apenas si puede poner una tenue bruma delante de todo este mar. Mar de palabras y de sentimientos.

Perdón que rompí mi promesa de no volver a escribirte, es que hay promesas que debieran cumplirse nunca y nadan vergonzosamente contra la corriente.

Lucky in Love I – Alfred Gockel

gockelfineart

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La madre de mi madre

Paisaje Mediterráneo – Pablo Picasso

Mi madre nació en el seno de una familia italiana, muy cerca de los acantilados, muy cerca del Mediterráneo, al igual que su madre y que la madre de su madre. Debo ser la primera mujer en romper la tradición, en romper el alma familiar, en nacer en otro continente y no recordarlo.

Aún así, resulta risueño querer que mis cenizas terminen navegando en ese mar cuando llegue el momento. He pensado incluso, que si no tengo oportunidad de cruzar el charco, esa sería un momento óptimo: nacer y morir en el mar de mis sueños.

No tener lugar claro de nacimiento es como nacer ciego -de hecho creo que los bebés no ven los primeros días- Pero hablo de ceguera de ubicación, de no ver la brújula que marca nuestro punto de partida.

Hasta hace algunos años, pensaba que mi lugar de nacimiento era aquel en donde había vivido más años. Claro, esta afirmación era por conveniencia propia, para mantener esa verdad disfrazada de que en realidad no soy de aquí, que soy ajena, extranjera y que estoy de paso. Ahora, que hace más años que vivo aquí que allí, esa afirmación quedó obsoleta, aunque siga sin tener ese sentido de pertenencia.

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La galería de arte urbano más importante del mundo

Banksy ha aparecido nuevamente, esta vez para convocar a frafiteros del mundo para pintar un túnel ferroviario. La idea -muy novedosa- convocará a varios artistas del arte, quienes dejarán huella no sólo de sus pinturas, sino en muchos casos -como en el del propio organizador- de sus visiones de este mundo.

Página del evento: www.thecansfestival.com/

Otro diseño de Banksy: un empleado municipal borra unas pinturas rupestres.

La nota en el diario El País

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Qué nos pasó?

“Contemplo en silencio tu voz sin palabras” Ana Roda

Qué nos pasó que hoy miro en tus ojos y sólo encuentro vacío y lejanía. Desde el lugar que estoy parada se hace difícil divisar a través de esta cortina de humo. El recuerdo y el pasado pasan a ser una versión más de alguna realidad que ya nadie está seguro de si fue o no, hoy no nos pondremos de acuerdo.

Ya vivimos más de dos abriles manteniendo esta distancia tácita, esta perfecta armonía preacordada, este pacto de silencio y gritos acallados, esta pasión con horarios fijos, esta amistad que mató algún destello de pasión, los viajes cortos, los fines de semana demasiado largos, las horas extras, el sueño que no viene y los temores que llegan.

No quiero desenterrar más reproches del baúl, ni mirar fotos viejas, ni probarme alguna que otra prenda guardada. Ni que te preguntes dónde estoy o busques en mis libros cuestiones que no tienen respuestas…

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