Un mundo de cualquier cosa

Hoy a la mañana llegué a un punto -página 299 de Memorias de Africa de Karen Dinesen- en donde la autora se plantea la cuestión de las señales.

Según ella para pedir una señal es necesario estar en un determinado estado de espíritu, lograda esta osadía no puede fallar la respuesta, la cual se produce como consecuencia natural de una petición.

Para una protagonista que vive en Africa las señales pueden venir de las más disparatadas maneras. En este caso fue por medio de una riña entre un gallo blanco de Fathima y un camaleón. El gallo le arranca la lengua al camaleón. En medio de semejante espectáculo, Karen aleja al gallo y decide terminar la vida del camaleón con un piedrazo. Esta ejecución alivió al animal de una muerte lenta y dolorosa.

Seguir leyendo