Tiempo de lluvia

Hoy buscando la trayectoria de Penélope, me encontré con esta reliquia. Y la verdad es que viene tan bien! Es como una caricia en este día lluvioso de otoño.

Este tema nació en 1969, y vio la luz en el single Penélope.

El video es de colección.

“De la noche a la mañana

llega junto a la ventana

con su frío aliento otoñal

y se acuna en el cristal

en un suave baile

entre los brazos del aire.

Sin saber cómo

de gris la casa se vistió,

como el plomo

el día amaneció.

Es tiempo de lluvias,

tiempo de amarse a media voz,

de oír de nuevo el tic-tac del reloj.

Es tiempo de lluvias.

Músico bajo la lluvia – Robert Doisneau

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La espera

Esperando – Gustav Klimt – Pintor simbolista austríaco y uno de los miembros más prominentes del movimiento Art Nouveau de Viena. (Wikipedia)

Miró la hora por enésima vez esa tarde. El timbre no sonaba, el teléfono tampoco. Los autos pasaban todos de largo. La espera. Era la segunda semana consecutiva en que a la misma hora se encontraba en el mismo trámite: la espera.

Cada día de esos últimos quince días la rutina era más o menos igual. Ver qué se ponía, tal o cual prenda, mirarse en el espejo, elegir el perfume y los aromas.

Los primeros días apuntó a verse bella, maquillaje, cabello arreglado. También preparó algún que otro tentempié dulce. Fumó poco y suspiró bastante.

A medida que los días iban tachándose con una cruz negra, la rutina iba cambiando. Tal vez alguna situación, alguna prenda distinta, un peinado nuevo, el clima más caluroso, hicieran que el timbre sonara.

Nada.

Ya en los últimos días, trató de relajarse un poco. Queriendo sembrar de azar una situación imposible de manejar, esas horas de incertidumbre las actuó como sino esperase a nadie. Su cabello revuelto, su vestimenta diaria, su colonia de todos los días, los diarios desacomodados sobre el sofá, su mirada perdida…

Como al pasar, se dejó estar de entre casa mientras se sentaba a completar las hojas plagadas de versos vacíos.

Y sí, el espíritu de Penélope es indestructible, de vez en cuando asalta a algún alma desprevenida que se ve imposibilitada de desprenderse del hechizo de la eterna espera.

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De constelaciones y otras dudas

Esperanza Vazquez – Constelaciones

Cómo te sentís?

Era la segunda vez que la rueda se repetía, empezando en el sentido de las agujas del reloj, la pregunta tocaba como una varita a cada integrante del grupo.

Por suerte yo estaba ubicada cuando la hora moría -por decirlo de alguna manera-. Así que tuve tiempo analizar mi respuesta. La misma fue por varias tangentes, primero me pareció que decir que me sentía bien estaba conciso, preciso y no jodía a nadie.

Luego pensé que tantas respuestas concisas y evasivas me estaban hartando.

Cómo te sentís?

Esta vez la pregunta iba dirigida hacia mi persona.

Le dije que me sentía como casi siempre me siento: expectante y observadora. Quise decir expectante (1) en el sentido de espectadora y no de espera, pero parece que el síntoma del año quedó al descubierto. No podía explicarle en ese momento que hay veces en que la vida exige dramáticamente una espera y que otras es necesario actuar.

La observación pone al individuo siempre en la vereda del frente. Es inevitable, acaso se puede observar mientras uno se involucra?

La rueda y el grupo en cuestión, pertenecían a una jornada de constelaciones familiares (2).

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Un beso por fusil

Victor Jorgensen – Kissing the War Goodbye

No me quedan muchas palabras para acompañar a este tema. A parte de la obsesión cariñosa que estoy teniendo con Aute este último mes, me vino a la memoria en este paseo que estoy haciendo por su discografía.

Es en este recorrido que sigo buscando algún relámpago de abril, aunque a decir verdad casi ni ha llovido… y las tormentas están devaluadas.

“No se me ocurre otra manera
de seguir en pie de guerra
que cobijarme entre tus brazos
practicando el cuerpo a tierra…
y camuflarme con tu carne
en su pasión más incivil
para hacer frente a la jauría
cuando escape del redil.

No se me ocurre otra manera
de seguir en la trinchera
con un beso por fusil…

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Premios Sony: lo mejor de la fotografía.

Los que me visitan seguido ya conocen mi gusto por la fotografía. De momento toda aquella en donde no esté mi imagen (sic). Mientras dilato el momento en el que me dedique a inmortalizar algunas imágenes dentro de la cajita negra, me sigo dedicando al acto de observar.

Mi favorito siempre es el blanco y negro, por nostalgia y porque siempre parece que esconde algo más que el color que se adivina. Si son retratos como en estas primeras fotografías mejor. Por algo este trabajo se llama Dulces Nadas:

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Déjalo estar

Amoureux De Vence Marc Chagall

Abrí los ojos una mañana de abril. No es que los tuviese cerrados porque estuviese durmiendo. Las sábanas amanecieron enredadas entre mis miedos y mis fantasmas, el insomnio había hecho un trabajo nefasto. Al levantarme no pude distinguir nada familiar a mi alrededor.

Era el humo, la nebulosa, la confusión, el agua evaporada, el espejismo que hacía ver las cosas de manera diferente. Uno nunca sabe cuándo llega el día, hasta que se amanece, y aparece la crisis, sin invitación previa, llamando al desconcierto y al interrogante.

Los días ciertos y claros habían quedado atrás. Esa mañana el viento se estaba llevando las hojas muy de prisa, arrancadas una a una de las ramas, violentamente decía que había cosas que se iban a otro lugar, el lugar de las cenizas.

Una gran nostalgia quedaba suspendida en la atmósfera, y invitaba a mirar hacia atrás. Un paso adelante, dos atrás, tres adelante, cuatro, cinco…. Mayo aún no llega, y tal vez cuando lo haga se alcance a divisar la costa, como una promesa de que existe puerto seguro donde refugiarse.

Tarde, muy tarde

me preguntas si te miento,

cuando sé que sabes bien

que ni yo mismo lo sé.

Tarde, muy tarde,

no me digas que aún es tiempo,

algo más que nuestra piel

ha empezado a envejecer.

Te amé tanto

que me da vergüenza

recordarlo…

déjalo estar,

deja que es tarde.

Tarde, muy tarde.

sólo nos guía el cansancio

y ese miedo de perder

lo que ha sido y ya no es.

Tarde, muy tarde,

tarde para remediarlo,

ese tren ya se nos fue,

nunca volverá otra vez

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Foto carnet

Cada cinco años, llega el momento crucial en la vida de un automovilista, en que debe renovar el carnet de conducir.

En realidad no deja de ser un trámite más, común y silvestre, plagado de burocracia como cualquier otro, salvo por algunos detalles.

El domingo a la mañana sonó mi celular con un recordatorio: Carnet de conducir. Ni siquiera puedo acordarme de cuándo había introducido tal información al aparatejo. Lo cierto es que no había chequeado que el día en cuestión no era hábil. Luego de pasar el recordatorio el lunes y constatar que realmente se me estaba por vencer la licencia puse manos a la obra.

Arranqué el lunes enfilando hacia el departamento de tránsito. Por suerte no había casi gente y salí rápidamente con la orden para un oculista. El diagnóstico fue el esperado: 100% visión con el ojo derecho y 40% con el izquierdo, puede manejar hasta camioneta con acoplado. Por un momento pensé que tenía la mochila bastante pesada como para llevar encima un acoplado. El oculista me contó -mientras me tomaba la presión ocular- la historia de un matrimonio que era extremadamente feliz ya que los dos eran muy cortos de vista. Entre la historia y mis pupilas como dos huevos fritos salí a la calle como pude.

El siguiente paso era ir a sacarme la dichosa fotito.

Al llegar a la casa de fotografías un muchacho vergonzosamente joven me hizo sentar en un cuarto con fondo blanco, me sacó la foto y me la entregó, todo en el lapso de 5 minutos. En el minuto 2.5 me preguntó si me gustaba la foto o quería otra, le dije que sí porque no podía articular otra cosa.

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Zelda Sayre y Francis Scott Fitzgerald: “Botes que reman contra la corriente”

Evidentemente, mi tendencia hacia la literatura romántica, está marcada a fuego. Cuando leo este tipo de misivas, de pronto me surge la inquietud de estar en otras épocas para poder enviarlas, aunque es sólo un pensamiento que dura unos segundos. Estamos aquí, en la era de la comunicación, en donde los mensajes, el Chat y los mails van y vienen de manera totalmente acelerada y muchas veces demasiado desprovisto de palabras para mi gusto. No estoy segura de si el exceso de palabras en una carta ayuda a la comunicación entre dos personas, aunque tampoco sé si esta comunicación tipo telegrama que tenemos hoy lo deja todo dicho.

Sigo añorando mi baúl -no será mucho?- con cartas de amor -recibidas, claro-, de momento me conformo con transcribir algunas:

Alabama, marzo de 1920

“Miro hacia el camino y te veo venir y veo tus arrugados pantalones emerger de todas las nieblas y brumas y correr hacia mí. Sin ti, querido, no podría ver ni oír ni sentir ni pensar ni vivir. Te quiero y no permitiré que estemos separados una noche más mientras duren nuestras vidas. Estar sin ti es como pedir clemencia a una tormenta o matar la Belleza o hacerse viejo. Tengo tantas ganas de besarte -en la espalda donde te nace el pelo y en el pechote quiero- y no sé cómo decirte hasta qué punto. Pensar que voy a morir sin que lo sepas, tienes que esforzarte por sentir lo mucho que te quiero, lo inanimada que me quedo cuando te vas. Ni siquiera puedo odiar a esa execrable gente. Nadie tiene derecho a vivir fuera de nosotros, y están ensuciando nuestro mundo y no puedo odiarlos porque te quiero demasiado. Vuelve pronto. Vuelve pronto a mí. No podría soportar estar sin ti, aunque me odiaras y estuvieras cubierto de llagas como un leproso, aunque te escaparas con otra mujer y me dejaras morir de hambre y me golpearas, te seguiría queriendo, lo sé.

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Días azules, días de amores y Aute.

Didier Lourenço – Dreaming California

Siempre pensé que Luis Eduardo Aute es el cantautor indicado para escuchar en estado de obnubilación, de desconcierto, de casi amor, y de amor también. Es imposible no caer en el aroma de sus letras, ni abstraerse de la dulzura de su voz.

Mi percepción de que el cantautor se muestra auténtico mediante sus letras es otro atractivo que veo en él.

Ay de ti…

es el reflejo del amor que vuelve, sin mayores explicaciones ni razonamientos. Es que en algún momento el amor y el raciocinio fueron de la mano?

El error más grande puede llegar a ser escaparse.

…Ay de mi.

Didier Lourenço – Tu te quedas

Y yo que estaba de vuelta

de todas las idas

con el alma herida

te quiero, ya ves.

Seré lo que tú prefieras

tu luz o tu sombra

o acaso una alfombra

besando tus pies.

Ay de ti, ay de mí,

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Rubén Pinella: Pueblos en blanco y negro.

Soy de un pueblo, no lo puedo evitar. Uno no puede deshacer de donde viene, y llegado el momento tampoco quiere.

Un pueblo de ninguna manera es un country, tampoco es un barrio dentro de una ciudad. Al pueblo se llega o bien por nacimiento o casi por error, situación que los años tratan de enmendar, muchas veces sin lograrlo. Es tan difícil a veces llegar como salir. Pero una vez que uno se fue, siempre quiere volver.

Un pueblo es un lugar con pocas fronteras, con algunos barrios, una o dos plazas y todos sus condimentos rodeándola. Las escuelas no son muchas, casi siempre las que hay alcanzan y sobran. En ellas puedes tomar por primera vez una cascarilla o un mate cocido con leche, te puedes enamorar del hijo de la portera o de la vice directora.

El domingo, el sonido primordial, es el de la campana de la iglesia. Saludo matinal que intenta reunir a los fieles e infieles. La ubicación en los bancos será estratégica al momento de darse el beso de reconciliación.

Cada pueblo tiene su aroma según su ubicación y su actividad primordial: campo, chacras, más o menos verde, más o menos sequía o lluvias.

Pero, como hace muchos años que es pueblo y no puede torcer su destino, los abandonos se encuentran en cada esquina. Son esos lugares que en alguna época resplandecieron, y estaban llenos de ruidos y sueños de progreso.

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La plaza versión remixada

Abril en Paris – Toby Vandenack

Versión remixada…

En fin, no nos vamos a poner a revisar las anteriores versiones que escribí sobre la plaza y su comunidad. La cuestión es casi siempre la misma para quien no advierte los detalles.

La plaza es la misma, las calles y sus nombres siguen allí para delimitarla. Apenas marca el pulso del tiempo por el color amarillento de las hojas de los árboles.

Pero una plaza, no es la misma de mañana que de tarde, ni un día de semana que un domingo.

Mis últimos entrenamientos me han llevado a conocer la plaza varios días de domingo seguido. Y notablemente, han cambiado los matices que yo tenía de ella a medida que me daba más tiempo para respirar en ella.

Las primeras veces, apurada por correr y elongar lo justo y necesario, no me detuve mucho en nada. El clima, las hojas y las personas eran ajenas a mí, como si realmente estuviese corriendo dentro de una burbuja.

Pero por alguna razón, el hechizo se hizo presente, y como un chicle intentó mantenerme más tiempo pegoteada en el medio, tanto que hoy pensé que no podría despegarme ya del banco rojo en donde terminé plácidamente acostada, como si solo existiéramos la plaza y yo en varios kilómetros a la redonda.

Luego de salir volando con varios gorriones y deslizarme por los baldosones rojos con las hojas caídas, mi vista se posó sobre los otros seres vivientes.

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De los perros y algunas frases

No acostumbro a poner material de powerpoints en mi blog, pero este en particular me pareció delicioso.

En honor a mi compañero fiel y cariñoso: mi shar pei:

Fotografía: Patricia Villanueva

Si los perros no van al cielo, cuando muera quiero ir a donde ellos van. Will Rogers

El perro promedio es mejor persona que la persona promedio. Andy Rooney

Si recoges un perro hambriento de la calle y lo haces próspero, no te morderá; esa es la principal diferencia entre un perro y un hombre. Mark Twain

No hay mejor psiquiatra en la tierra que un cachorro lamiéndote la cara. Ben Williams

No aceptes la admiración de tu perro como conclusión evidente de que eres maravilloso. Ann Landers

Me pregunto si los demás perros ven a los poodles como miembros de un extraño culto religioso. Rita Rudner

¿Alguna vez te preguntaste qué pensarán nuestros perros de nosotros?
Me refiero a que llegamos del supermercado con el más maravilloso botín: pollo, cerdo, media res. Deben creer que somos los mejores cazadores del mundo! Anne Tyler

Cualquiera que no sepa qué sabor tiene el jabón, jamás ha bañado a un perro. Franklin P. Jones

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Humo sobre humo

Anoche me acosté nadando entre palabras y frases. Convencida de que la escritura -coherente- nace con la práctica, y ante mi ausencia en el juego de las palabras, mi sueño se vio invadida de ellas.

Eran apenas algunas frases sueltas, sin conexión aparente, las que me estuvieron rondando toda la noche.

Pensé en escribir algunas, pero mi pereza y mi cansancio físico, pudieron más, perdiendo la esencia y el aroma de las mismas.

Seguramente, muchas de ellas están esperando que las conecte para decirme algo, algún mensaje escondido o encapsulado.

La cercanía de algunas fechas claves, la presencia de este mes contundente, hacen que de pronto todo sea una convulsión, ideas lejanas y desparramadas que apenas pueden hilvanarse.

Hoy me atrevo a transcribir mi desvarío, en una búsqueda inagotable del deseo y del retorno al lugar seguro, ese en donde sabemos lo que queremos o al menos estamos convencidos de ello.

Devianart.com

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Etreinte: el abrazo de Picasso

Poder vivir este instante, abrazados apasionadamente, no tiene precio, -esa era la frase de una publicidad de tarjeta de crédito?- ni para nosotros, ni para los que compraron la acuarela de Picasso. Siempre me llama la atención lo mucho que se puede pagar por una obra de arte. En este caso un poquito más de 160.000 dólares, una ganga, con una historia y un momento detrás.

Etreinte -El abrazo- fue pintada por Picasso entre 1901 y 1902, y refleja -supuestamente- el encuentro del artista con su amante Odette.

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Fly me to the moon… o en otras palabras: te amo.

Fly Me to the Moon
(Bart Haward)

Fly me to the moon
let me play among the stars

Let me see what spring is like
On Jupiter and Mars
In other words hold my hand
In other words, baby, kiss me

Fill my heart with song
let me sing for ever more

You are all I long for
All I worship and adore
In other words, please be true
In other words, I love you

Fill my heart with song
Let me sing for ever more
You are all I long for
All I worship and adore
In other words, please be true
In other words, in other words
I love … you

Claro de Luna – Marc Chagall

El domingo a la mañana amanece con uno de los golpes más fuertes del otoño: la combinación del feriado, las hojas en el suelo más la lluvia insistente puede llevarlo a uno a sentirse casi desesperanzador, tristísimo, gris, frío y solitario.

Para despejar cualquier atisbo de alguna de estas cuestiones, caliento mi alma con un buen café y con algo de música.

Conocí el tema musical Fly me to the moon en la película “Once Around” protagonizada por Richard Dreyfuss y Holly Hunter.

Pero este tema se ha utilizado en innumerables series y películas, además de pasar por muchos intérpretes.

Personalmente me quedo con la versión de Sinatra, aunque Diana Krall (video) hace también una interpretación magistral.

Una caricia para el alma de otoño.

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Katinaj: el encuentro

Dicen en la página de Argentina Indígena: seguiremos cantando hasta que amanezca.

De pronto esta frase tiene una connotación muy especial, que se acentúa si escuchamos sus sonidos. Al igual que Katinaj, palabra con su propio ritmo, todo parece desembocar en un mundo lleno de antepasados y fantasmas, mundo más vivo que nunca gracias a fundaciones como Argentina Indígena, movimiento que tiene como meta la difusión de la música y el arte indígenas.

No son fantasmas, ni los sonidos vienen de ultratumba. Es parte de nuestra argentina y nuestra cultura.

Hoy el encuentro queda manifestado por medio de este hermoso trabajo de Rubén Romano, fotógrafo que colabora con la fundación desde 1995.

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Un mundo de cualquier cosa

Hoy a la mañana llegué a un punto -página 299 de Memorias de Africa de Karen Dinesen- en donde la autora se plantea la cuestión de las señales.

Según ella para pedir una señal es necesario estar en un determinado estado de espíritu, lograda esta osadía no puede fallar la respuesta, la cual se produce como consecuencia natural de una petición.

Para una protagonista que vive en Africa las señales pueden venir de las más disparatadas maneras. En este caso fue por medio de una riña entre un gallo blanco de Fathima y un camaleón. El gallo le arranca la lengua al camaleón. En medio de semejante espectáculo, Karen aleja al gallo y decide terminar la vida del camaleón con un piedrazo. Esta ejecución alivió al animal de una muerte lenta y dolorosa.

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Remember Me: Preston Gannaway, Pulitzer 2008.

Recuerdame: Así se llama el trabajo por el cual Preston Gannaway ha ganado el premio Pulitzer 2008.

Casualmente el año pasado, en este mismo mes, hice referencia a otro trabajo fotográfico ganador en la misma categoría y sobre una temática muy similar –El interminable viaje de una madre con su hijo enfermo– .

Podemos especular y darle vueltas a la muerte, tener largos debates, oírla y temerle, tratar de huirle o desconocerla. Lo cierto es que la muerte es algo que a todos nos toca. Y siempre pienso el temor debe de existir si tenemos las cuentas en rojo, o si todos saben que vamos a morir menos nosotros, si no tenemos tiempo de hacer alguna cuestión pendiente -seguro que no-….

Remember me. Ese es el deseo de muchos de los que saben que van a morir. Dejar una huella lo suficientemente profunda como para que no desaparezca con la primera lluvia.

Y yo lo dejaría allí, saltando por arriba el culto a la muerte, las placas, los recordatorios y demás cuestiones. Si hay algo que desearía es no dejar huella material de mi estadía por estos lugares, llámese parcela, placa en el cementerio, u alguna otra cuestión que dictamine que por allí cerca yace lo que quedó de mi contextura ósea. Lo que no quiere decir que esto sea ni mejor ni peor. En cuestiones de vida y de muerte, de dolor y despedidas, tratamos de manejarlo como podemos, y muchas veces el sólo hecho de ir un domingo al cementerio trae la calma del recuerdo no olvidado.

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Echando mano a la vía de la exigencia

El lunes amaneció como casi todos los últimos días: soleado. Para ser una persona a la que el clima le pasaba exactamente por el costado, bastante consciencia climática estaba teniendo últimamente.

No estar al tanto de la actualidad meteorológica es todo un problema. Ya el pilar básico de todo inicio de comunicación entre dos seres humanos ortodoxos resulta ser un fiasco.

En mi casa de la infancia se debía hablar mucho del clima, ya que está constatado que hablar del clima obstruye cualquier otro síntoma que haga hablar de algo más profundo. Sentimientos? No, qué es eso.

En plan de obstrucción de sentimientos y crisis está la exigencia.

No hay nada mejor que la exigencia, el orden, las manías y los horarios para tapar cualquier exceso de vapor que salga de la olla a presión -guarda con la olla que puede colapsar-.

Plan para tapar cualquier síntoma que le pida a uno que debe de hacer algún cambio de rumbo:

Nota: este plan está ideado para una mujer, preferentemente de mediana edad y que pulule entre una doble vida: trabajar fuera y dentro de casa, qué pensaron?

Levantarse temprano. Nunca está de más hacerlo. Primero porque para cuando salimos de casa la cara se deshinchará lo suficiente como para no parecer una esponja con retención de líquidos.

Para tapar cualquier pensamiento tempranero e incluso para no recordar algún sueño disparatado de la noche anterior, recomiendo desayunar -se lavaron los dientes primero?- mirando alguna serie de Warner, tipo Gilmore Girls. Pueden anotar algunas frases magistrales que les sirvan de respuesta durante el resto de la jornada. Hay algunas utiles para quien padezca de alguna madre manipuladora.

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Henri Gervex, Rolla y los versos de Musset

Rolla – 1868 – Museé des Beaux-Arts – Francia

Rolla es el título de una pintura del artista Henri Gervex, y es el producto del encuentro de la literatura y la pintura. También es el nombre del protagonista de una historia en verso, publicada por el autor francés Alfred de Musset en 1833.

En ese relato el joven está enamorado de Marie, quien tiene una doble llamada Marion, una cortesana frente a la que él termina subyugado.

En el cuadro podemos ver a Marion cansada y dormida, mientras él le dirige una última mirada.

Rolla gastó hasta su última moneda para estar con Marion . Sus amigos lo sabían, así como también sabían que no lo verían más con vida. El esperó los primeros rayos del sol, se asomó por la ventana y la miró, rendida, cansada y dormida. Rolla termina envenenado en brazos de Marion.

El poema de Musset es contundente en su final:

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Carta de amor no entregada

Blue Nude – Pablo Picasso – 1902

Señor:

Perdone que en este año -2008- lo trate de usted, es que debo poner cierta distancia dadas las circunstancias. Más allá de algunos inconvenientes -por ejemplo que estamos casados con distintas personas- no he podido frenar este sentimiento que tengo al verlo.

Cualquier tipo de racionalidad que yo pretenda para explicar lo inexplicable, se esfuma descaradamente mientras mi corazón sufre de arritmia.

No se si he hecho lo suficiente o no para que usted trate de adivinar mis sentimientos. Hay minutos que deseo que sí, y otros que suplico que no.

Lo bueno de todo esto es que últimamente he puesto más atención en mi vestimenta. Rubor? No, ese es el estado natural de mi rostro cuando lo veo.

Hace mil años mi piel y mi espíritu -ambos por igual- estaban tersos, firmes y eran valientes. Mis senos turgentes arremetían cualquier situación, ni hablar de mi ombligo que yacía en la planicie de la firmeza.

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La mirada

Hace unos días hacía referencia a la mirada, por medio de un tema de Aute –Acaso-.

He llegado a la conclusión de que tanto la mirada como el acaso son fundamentales para sostener la utopía de la comunicación sin palabras.

Por qué digo esto? Pues, porque como buen perro que soy, mi expresión es totalmente corporal, y las palabras no salen de ninguna manera en el momento indicados ni en el tono adecuados.

Esta complicación en la comunicación, es todo un tema. Sobre todo cuando se conoce a una persona nueva. Cómo demostrar agrado?

Las personas hemos pasado por alto miles de signos vitales que marcan nuestras vidas, uno de ellos y primordial es el lenguaje de los ojos, otro es la intuición.

Hemos apartado tanto a la intuición, que cuando creemos que nos tocan timbre no estamos seguros de si sonó o no.

Esa energía magnética que puede haber entre dos personas que recién se conocen, apenas si es percibida por unos pocos afortunados que a veces se tiran a la pileta.

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Mes lunar del dragón para el perro

Qué le pasa en abril al perro?

Buena pregunta. Antes de entrar a citar a las fuentes que realmente saben del tema, quiero proponer mi percepción personal.

Abril está regido en mayor parte por el dragón.

Para un perro nacer en el mes del dragón es casi una fatalidad, o un desafío, según por el lado que se lo mire.

Por qué? Porque el dragón es nada más ni nada menos que la noche del perro, el opuesto, la antítesis. El animal mitológico que vomita fuego poco tiene que ver con el perro que anda por la vida sin tanta pompa.

En la astrología china, el mes de nacimiento es el pilar del mes, y este rige los años de la infancia. Traduciendo: un perro que nace en el mes del dragón ha de tener acontecimientos súbitos e inesperados. En la misma tendencia podemos decir que el año del dragón para el perro no sólo está plagado de estos acontecimientos sino que también es un año de revisión y crisis. Achicando la historia al mes lunar del dragón, abril es como un dolorcito de cabeza para el perro.

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El cuestionario

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Abrí los ojos. A mí alrededor podía ver un despacho, con un escritorio y una silla. El lugar era totalmente gris, digno de la sobriedad de una oficina pública.

Siempre odié los grises y los blancos. Mi padre siempre se vistió de gris, eso hacía que sus ojos celestes empalidecieran por el reflejo de la vestimenta. Un hombre gris, fundando una familia gris.

La paleta de colores era tan exquisita… los que pintaban solo en esos colores debían hacer un viaje a África o alguno de esos lugares exóticos en donde el mar aún tiene color de océano y la vegetación hace honor a todos los tonos de verde que existieron en la vida. La vida…

De pronto me sentí mareada. Yo estaba recostada en una especie de camilla -gris- que estaba situada justo enfrente a una puerta. Dos ventanas y el vidrio de la puerta estaban tapadas con persianas americanas plásticas color gris. Indudablemente alguien se había preocupado de cuidarlas bien, ya que esa antigüedad ya no existía.

A medida que se me pasaba el mareo, me di cuenta que cada pequeño objeto de la habitación me recordaba algún momento en mi vida. Esas malditas persianas americanas correspondían al primer negocio que tuve, una costosa donación en vida del hombre gris. En ese momento esa clase de cortinas se utilizaba para frenar la entrada de sol y rodeaba todo el edificio que se hallaba en una esquina.

El escritorio metálico gris de la habitación no era otro que el mío. Lo había heredado del dueño del comercio en cuestión. Siempre me pareció horrible. Los cajones nunca cerraron bien y tenía un vidrio con una pana verde -tipo billar- encima. Nunca lo cambié, fundamentando mi decisión en el Feng Shui: si el escritorio perteneció a una persona exitosa económicamente quédatelo. Ahora que lo pienso, recuerdo que este pobre infeliz tenía plata, pero su vida y su vestimenta eran totalmente grises, su mujer terminó a muy temprana edad en un geriátrico y el pululaba entre visitas de domingo al lugar y varias opciones de caras amargas el resto de la semana.

Estaba tan compenetrada en los objetos del lugar que aún ni me había preguntado donde estaba. Cuando pude pararme, me acerqué a una enorme biblioteca que había sobre una de las paredes, pude reconocer todos mis libros, más otros heredados del hombre gris. Miles de horas de lectura, miles de horas navegando en otras historias. Mientras la literatura del hombre gris pululaba entre política y algo de sociología, lo mío era más inconstante: sexo, novelas, psicología, astrología… Ahora que lo pienso, más que inconstancia era curiosidad.

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Me duelen todos los huesos

 

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Y fumo en la noche junto al ruido
de las calles repletas de historias,
los párpados, como enfermos,
ya no ofrecen resistencia
y hacen el amor los gatos…
No pienso en ti,
pienso en ti,
en ti.

Y ladra algún perro aburrido
como siempre que cae la sombra,
me duelen todos los huesos,
y una lágrima indiscreta
me advierte que estoy llorando…
No pienso en ti,
pienso en ti,
en ti.

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Asalto de ilusiones en abril

Hay que tocar

los confines del agua por si hay tierra

y conquistar

al salvaje animal que tu cuerpo encierra

y declarar

los principios del fin de cada guerra

de la vida”.

Naves quemadas -Luis Eduardo Aute

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Hoy me levanté temprano, como siempre. Sobre uno de los laterales de mi casa situada en una esquina, pude ver una alfombra de hojas amarillentas sobre la vereda. Hoy empieza abril, me dije.

Nunca tengo en claro qué me sorprende más: si que cada abril llega más rápido o que las hojas empiezan a caerse antes de lo que creo que deben caerse.

Traté de relajar mi mirada en los colores ocres, pero mis ojos estaban cansados por venir de una mala noche durmiendo al lado de un desconocido. Qué chica puede ser la cama en estas circunstancias!

Mientras trababa de acomodarme, las pocas horas que dormí estuvieron asaltadas por sueños inundados con más desconocidos.

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