Tiempo de lluvia

Hoy buscando la trayectoria de Penélope, me encontré con esta reliquia. Y la verdad es que viene tan bien! Es como una caricia en este día lluvioso de otoño.

Este tema nació en 1969, y vio la luz en el single Penélope.

El video es de colección.

“De la noche a la mañana

llega junto a la ventana

con su frío aliento otoñal

y se acuna en el cristal

en un suave baile

entre los brazos del aire.

Sin saber cómo

de gris la casa se vistió,

como el plomo

el día amaneció.

Es tiempo de lluvias,

tiempo de amarse a media voz,

de oír de nuevo el tic-tac del reloj.

Es tiempo de lluvias.

Músico bajo la lluvia – Robert Doisneau

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La espera

Esperando – Gustav Klimt – Pintor simbolista austríaco y uno de los miembros más prominentes del movimiento Art Nouveau de Viena. (Wikipedia)

Miró la hora por enésima vez esa tarde. El timbre no sonaba, el teléfono tampoco. Los autos pasaban todos de largo. La espera. Era la segunda semana consecutiva en que a la misma hora se encontraba en el mismo trámite: la espera.

Cada día de esos últimos quince días la rutina era más o menos igual. Ver qué se ponía, tal o cual prenda, mirarse en el espejo, elegir el perfume y los aromas.

Los primeros días apuntó a verse bella, maquillaje, cabello arreglado. También preparó algún que otro tentempié dulce. Fumó poco y suspiró bastante.

A medida que los días iban tachándose con una cruz negra, la rutina iba cambiando. Tal vez alguna situación, alguna prenda distinta, un peinado nuevo, el clima más caluroso, hicieran que el timbre sonara.

Nada.

Ya en los últimos días, trató de relajarse un poco. Queriendo sembrar de azar una situación imposible de manejar, esas horas de incertidumbre las actuó como sino esperase a nadie. Su cabello revuelto, su vestimenta diaria, su colonia de todos los días, los diarios desacomodados sobre el sofá, su mirada perdida…

Como al pasar, se dejó estar de entre casa mientras se sentaba a completar las hojas plagadas de versos vacíos.

Y sí, el espíritu de Penélope es indestructible, de vez en cuando asalta a algún alma desprevenida que se ve imposibilitada de desprenderse del hechizo de la eterna espera.

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De constelaciones y otras dudas

Esperanza Vazquez – Constelaciones

Cómo te sentís?

Era la segunda vez que la rueda se repetía, empezando en el sentido de las agujas del reloj, la pregunta tocaba como una varita a cada integrante del grupo.

Por suerte yo estaba ubicada cuando la hora moría -por decirlo de alguna manera-. Así que tuve tiempo analizar mi respuesta. La misma fue por varias tangentes, primero me pareció que decir que me sentía bien estaba conciso, preciso y no jodía a nadie.

Luego pensé que tantas respuestas concisas y evasivas me estaban hartando.

Cómo te sentís?

Esta vez la pregunta iba dirigida hacia mi persona.

Le dije que me sentía como casi siempre me siento: expectante y observadora. Quise decir expectante (1) en el sentido de espectadora y no de espera, pero parece que el síntoma del año quedó al descubierto. No podía explicarle en ese momento que hay veces en que la vida exige dramáticamente una espera y que otras es necesario actuar.

La observación pone al individuo siempre en la vereda del frente. Es inevitable, acaso se puede observar mientras uno se involucra?

La rueda y el grupo en cuestión, pertenecían a una jornada de constelaciones familiares (2).

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Un beso por fusil

Victor Jorgensen – Kissing the War Goodbye

No me quedan muchas palabras para acompañar a este tema. A parte de la obsesión cariñosa que estoy teniendo con Aute este último mes, me vino a la memoria en este paseo que estoy haciendo por su discografía.

Es en este recorrido que sigo buscando algún relámpago de abril, aunque a decir verdad casi ni ha llovido… y las tormentas están devaluadas.

“No se me ocurre otra manera
de seguir en pie de guerra
que cobijarme entre tus brazos
practicando el cuerpo a tierra…
y camuflarme con tu carne
en su pasión más incivil
para hacer frente a la jauría
cuando escape del redil.

No se me ocurre otra manera
de seguir en la trinchera
con un beso por fusil…

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Premios Sony: lo mejor de la fotografía.

Los que me visitan seguido ya conocen mi gusto por la fotografía. De momento toda aquella en donde no esté mi imagen (sic). Mientras dilato el momento en el que me dedique a inmortalizar algunas imágenes dentro de la cajita negra, me sigo dedicando al acto de observar.

Mi favorito siempre es el blanco y negro, por nostalgia y porque siempre parece que esconde algo más que el color que se adivina. Si son retratos como en estas primeras fotografías mejor. Por algo este trabajo se llama Dulces Nadas:

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Déjalo estar

Amoureux De Vence Marc Chagall

Abrí los ojos una mañana de abril. No es que los tuviese cerrados porque estuviese durmiendo. Las sábanas amanecieron enredadas entre mis miedos y mis fantasmas, el insomnio había hecho un trabajo nefasto. Al levantarme no pude distinguir nada familiar a mi alrededor.

Era el humo, la nebulosa, la confusión, el agua evaporada, el espejismo que hacía ver las cosas de manera diferente. Uno nunca sabe cuándo llega el día, hasta que se amanece, y aparece la crisis, sin invitación previa, llamando al desconcierto y al interrogante.

Los días ciertos y claros habían quedado atrás. Esa mañana el viento se estaba llevando las hojas muy de prisa, arrancadas una a una de las ramas, violentamente decía que había cosas que se iban a otro lugar, el lugar de las cenizas.

Una gran nostalgia quedaba suspendida en la atmósfera, y invitaba a mirar hacia atrás. Un paso adelante, dos atrás, tres adelante, cuatro, cinco…. Mayo aún no llega, y tal vez cuando lo haga se alcance a divisar la costa, como una promesa de que existe puerto seguro donde refugiarse.

Tarde, muy tarde

me preguntas si te miento,

cuando sé que sabes bien

que ni yo mismo lo sé.

Tarde, muy tarde,

no me digas que aún es tiempo,

algo más que nuestra piel

ha empezado a envejecer.

Te amé tanto

que me da vergüenza

recordarlo…

déjalo estar,

deja que es tarde.

Tarde, muy tarde.

sólo nos guía el cansancio

y ese miedo de perder

lo que ha sido y ya no es.

Tarde, muy tarde,

tarde para remediarlo,

ese tren ya se nos fue,

nunca volverá otra vez

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