De amores, conquistas y oficios

Es sabido que gran parte de la población femenina -también hay hombres que lo hacen-, cuando ve a su presa, trata de amoldarse a las condiciones de la misma. Esto en un contexto inicial, como quien desea amalgamarse y conquistar desde las cosas en común. Más allá de bancarse alguna que otra actividad extraña, lo complejo a veces, es la parte en donde la conquista arranca sin que del otro lado se den por aludidos.

Es aquí en donde entran a jugar los oficios de la presa en cuestión.

Por ejemplo una mujer enamorada de un farmacéutico, irá a la farmacia todos los días posibles, retirando la medicación a cuenta gotas, pidiendo control de presión, utilizando la balanza y haciendo un millón de preguntas sobre síntomas inexistentes, mientras se retuerce del otro lado del mostrador como si fuera Olivia.

Dentro de los miles de oficios tenemos por ejemplo al electricista, a quien una femme le hizo ir todas las veces que pudo a su casa. Primero fue para instalar el home theater, luego para poner luces en lugares tan recónditos como arriba del lavarropas, y ya que estamos con el ahorro de energía eléctrica, se encargó de cambiar todas las bombitas incandescentes por lámparas de bajo consumo.

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Un hombre, nueve mujeres, nueve cartas

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¿Es posible que nueve mujeres del mundo sucumban ante el encanto de un solo hombre? Sí, es posible.

El hombre en cuestión, es un amigo de todas ellas que se hizo querer a través de sus palabras tan espontáneas y su particular estilo de narrar historias.

Hoy, este hombre, cumple 48 años y sus “mujeres comentaristas virtuales”, queremos hacerle un regalo especial en su día haciéndolo jugar un poco, ya que él deberá adivinar qué carta de amor corresponde a quién.

Quedan todos invitados a participar junto a Georgie, en este humilde agasajo en su cumpleaños.

Georgie ¡feliz cumpleaños!

***

Paseaba aprovechando los primeros rayos de sol de primavera, una pequeña ráfaga de viento levantó mi falda, mientras mis manos se ocupaban de detenerla, mi pañuelo viajó volando desde mi cuello hasta el suelo. Un caballero que por allí pasaba, lo recogió, se acercó, me sonrió con gesto gentil y mirada plateada, tomó el pañuelo en sus manos y antes de hacer la entrega, aspiró su aroma y marcando un gesto de agrado, dijo…

– Esto es suyo señorita-, agradecí el detalle con una sonrisa y seguí mi camino, no sin antes volver la vista atrás para saber algo más de aquel de mirada seductora. A lo lejos escuché una voz que le nombraba acompañando a un saludo, sabía algo más… su nombre era Yoryi.

Sonreí, anudé el pañuelo a mi cuello y sentí por un momento, la caricia de aquellas manos.

***

Qué puedo decirte mi querido amigo bloguero que no te hayan dicho. Que te deseo lo mejor para vos, tu piel, tu corazón y tu alma. Que encuentres lo que buscas, que halles lo que ansías, y que sigas como estás…bueno, ¡nos estás volviendo locas! Besito.

***

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Acaso

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In Name of Love – Robert Carbonell – Barcelona

Vueltas y más vueltas he dado. Llega abril y aún no tengo resuelto nada. Las hojas que se caen lentamente, van desnudando el alma, pero no así mi mirada, que aún no se anima a expresarse.

He pensado señor, que esta quietud en mis acciones, se debe mayoritariamente a que su presencia me intimida. Será la falta de práctica que ha hecho de mi una mujer inoperante? Será la exigencia diaria focalizada en otros asuntos la que me ha privado de los manejos en el arte del amor? Será el miedo a que mis palabras salgan de manera inapropiada?

Esta mujer segura de sí misma hoy no es más que un papel arrugado y naufragando por los charcos de las veredas.

Ya no tengo donde esconderme, ni donde esconderlo a usted.

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Cuando se abre una flor

Señora. En qué momento de su vida una mujer pasa a ser llamada señora?

Para mi personalmente fue hace un millón de años luz, ya que al ser madre joven, ni bien me vieron con la cría señora de adosó muy rápidamente a mi persona. Las primeras veces suena algo feito, luego uno se va acostumbrando.

Hoy, a pesar del descontracté de las palabras y los modismos, señor y señora son prefijos muy usados en la atención al público, lo cual en realidad no tiene ningún tipo de connotación personal o de referencia a la edad, simplemente es la antesala a un contacto con un extraño.

Cuando uno anda por la edad media (qué significa esto realmente: La mitad de la vida? La mitad de arrugas? La mitad de experiencia?) no es raro que alguna persona que nos doble en edad se refiera a nosotras como niñas -y aclaran: cariñosamente-, quedando pendiente de un hilo la resolución de si la cuestión es algo libinidoso o simple cariño de abuelo.

Las mujeres a las que nos llaman señora del otro lado del mostrador o del escritorio de una oficina pública estamos usualmente en crisis.

Crisis laboral, crisis de pareja, crisis de soledad, crisis porque parecemos redondas y lo estamos, crisis porque se nos está cayendo la estantería y por más que pasemos por una obra en construcción nadie nos silva.

Una de esas crisis puede juntarse con las otras tantas y una de ellas puede suscitarse -no siempre- cuando nuestra hija mujer tiene su primera relación sexual.

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Pendiente de ti

 

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“No sé quién eres tú

ni lo que soy para ti.

Si hay algo entre tú y yo

te importa un pito.

No sabes que vivo

pendiente de ti

y tengo también

mi corazoncito”.

 

 

Ayer fue un día especial, sobre todo porque no pasó nada de lo que vengo soñando, el analista me dijo que debo dejar decantar -alguien que me mande el significado please– y encima me di cuenta de que siempre espero Abril con demasiadas expectativas.

Abril aún no llega pero por suerte para algunas personas que están receptivas se está anticipando como nunca.

Ayer por la mañana, en una de estas diligencias laborales, que hacen que tenga que salir a la calle, me encontré con una muchacha a la que veo usualmente en la semana. Estaba tan rosa, tan radiante, tan espléndida, que no pude menos que decirle: Qué linda que estás! En ese momento también agradecí que el estudio no fuera uno de esos lugares que tienen espejo, ya que mi figura al lado de la de ella era simplemente deplorable.

Ayer fue uno de esos días en los cuales bendigo que haya personas que se abran -espiritualmente obvio- conmigo. La respuesta de la chica en cuestión fue simple, contundente, demoledora: “Estoy enamorada”.

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Crisis en Argentina: “Demasiado ocupados en las palabras…

…. Para poner a salvo de ellas las cosas

Demasiado obligados en sus pesadas corazas…

(Tordos y caracoles-Joan Manuel Serrat – Frag)

Que mi silencio como ciudadana se haya extendido hasta hoy, no quiere decir que haya dejado mi conciencia de argentinidad a un lado, ni que deje de escuchar las hirientes y prepotentes palabras que vienen desde el poder. Mi silencio es el mismo de muchas personas, que se levantan por la mañana, madrugan su día y salen a sacarle jugo a la jornada.

Es imposible disociarnos: los ciudadanos somos humanos, los mismos que luego del desayuno salimos en el auto puteando al que pasó por la izquierda sin mirar, los que estamos apurados para casi todo, los que llevamos a los chicos al colegio y asistimos a las reuniones sin escuchar, los que nos vestimos mejor ese día que estamos enamorados, los mismos que pagamos los impuestos como podemos y soñamos con irnos dos veces al año de vacaciones. Los que llegamos agotados a la noche y ya no queremos más reproches, los que parece que muchas veces vivimos en stand by, o que no nos inmutamos por nada, si total no hay nada que hacerle.

Ayer fue uno de esos días mágicos, en los que se demostró que en el fondo si pensamos que hay más que hacer, en los que pedimos por favor que no se nos siga tratando de idiotas, que se nos escuche, que no estamos de acuerdo con discursos de atril e imágenes de divas inaccesibles.

Ahora que parece que estamos actuando, no hay de dejar ir este sentimiento de que podemos cambiar, queremos cambiar y que no necesitamos que ningún Fernández nos haga buscar la palabra masivo en el diccionario, o nos digan que en realidad estamos redistribuyendo la riqueza cuando hay hospitales que no tienen iodopovidona como desinfectante….

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Estos días azules…. el amor platónico de Machado y Guiomar.

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Cuando pienso en Antonio Machado, vienen a mi mente los versos de Cantares, La Saeta o He andado muchos caminos, todos temas musicalizados por Serrat.

Pero Machado también nos ha dejado su historia de amor…

Antonio Machado a Guiomar

“Lunes, en “nuestro rincón”.

Aquí, en nuestro rincón, vida mía, empiezo mi carta cuando tú no habrás llegado todavía a tu casa. Así combato yo la amargura de este momento terrible de la separación, ese principio de tu ausencia, tan violento, que es tanto como un desgarrón en las entrañas. Porque así pienso yo que estas palabras mías te llegan al oído y te acompañan en el camino. Adiós, mi diosa, mi vida, mi gloria! Aquí se queda tu poeta con la ilusión… con la conciencia de que es una ilusión el tenerte todavía a su lado. Ay, ahora cuánto sufro! Qué soledad tan grande! Pero, también, qué momentos de suprema alegría acabo de vivir. Y cuando pasen estos momentos del tránsito de tu presencia a tu recuerdo, que son los verdaderamente trágicos, volveré a ser feliz con tu imagen rememorando y recordando una por una tus palabras y tus labios y tus ojos! Cuánta vida has venido a dar a tu poeta! Y cuántas cosas no te he podido decir, porque la emoción no me permite coordinar mis ideas cuando estás a mi lado. El amor tiene más gestos que palabras, y cuando se complica con la necesidad del freno… Ay! Tú no sabes bien lo que es tener tan cerca a la mujer que se ha esperado toda una vida, al sueño hecho carne, a la diosa… Ahora que estoy solo, quiero llorar un poco, de amor, de gratitud, si no se me rompería el corazón.

Son las diez y media. Comienzan a venir gentes alegres. Es día de moda -me ha dicho el mozo- en esta casa. Yo me voy a la mía”.

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